Un buque mercante en una parada en el puerto de La Luz y de Las Palmas, en Gran Canaria
Un buque mercante en una parada en el puerto de La Luz y de Las Palmas, en Gran Canaria - EFE
ECONOMÍA

Las importaciones caen en Canarias al mínimo de los últimos 12 ejercicios

La caída lleva el déficit de la balanza comercial a tocar fondo en la serie histórica

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La economía española logró el año pasado consolidar su salida de la recesión y detener la reducción del déficit de la balanza comercial. La economía canaria, sin embargo, no lo consiguió. Si las importaciones aumentaron en el conjunto del país casi un 6%, gracias al incremento del consumo de los hogares y la inversión empresarial, en la comunidad autónoma se redujeron más de un 18%, hasta 3.556 millones de euros. Para contextualizar esta cantidad basta con apuntar que el Archipiélago no importaba tan poco desde 2002. En consecuencia, y a diferencia de las cifras nacionales, el déficit comercial en las Islas sigue disminuyendo. Tan es así, que en 2014 tocó fondo en la serie histórica, que abarca desde 1995.

Canarias es un territorio que produce muy pocos de los bienes que consume, de ahí que esté obligado a comprarlos al exterior. Ello implica que tenga déficit comercial, esto es, que importe más que lo que exporte. En los años de bonanza, el déficit es mayor, ya que el consumo de las familias y la inversión de las empresas también son mayores, lo que desemboca en el aumento de las importaciones. Hay que recordar, por ejemplo, que el máximo desde 1995, según los datos del Ministerio de Economía y Competitividad, se registró en 2006, un año antes de que estallara la crisis de las hipotecas subprime, cuando el saldo negativo fue de 3.800 millones. Desde entonces, y a excepción de en 2010, el déficit comercial de la autonomía no ha dejado de disminuir. En España llegó al mínimo en 2013 y ya el último ejercicio creció más de un 53%, hasta -24.472 millones de euros, una cantidad negativa que evidencia cómo los llamados «sectores residentes», los hogares y las empresas, tiran cada vez más del consumo. En definitiva, cómo las estrecheces propias de la crisis socioeconómica van quedando atrás. En el Archipiélago, sin embargo, no ocurre lo mismo.

Como en el país, también en la región llegó el déficit comercial al mínimo en 2013 (-1.744 millones), si bien en las Islas la caída continuaría en 2014, hasta -1.187 millones de euros. La razón de que este saldo negativo siga reduciéndose no está en un incremento de las exportaciones (de hecho, también disminuyen), sino en un muy sensible decrecimiento de las compras al exterior. El secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, se afanaba este miércoles para explicar que el aparente «deterioro» del saldo comercial, es decir, ese aumento de la diferencia de exportaciones e importaciones, esa cantidad negativa, en realidad esconde un récord de las primeras y un sensible incremento de las segundas motivado por el repunte del consumo. En Canarias, en cambio, no suben ni las exportaciones ni las importaciones.

La economía de la comunidad vendió el año pasado mercancías y productos al exterior que sumaron cerca de 2.369 millones. Vendió menos, por tanto, que en los tres ejercicios precedentes (2013, 2012 y 2011). De modo que el Archipiélago fue en 2014 uno de los únicos tres territorios del país, con Galicia y la Comunidad de Madrid, que exportaron menos que en 2013. Pero tanto en Galicia como en la región capitalina sí aumentaron las importaciones, fruto de la reactivación económica, lo que no ocurrió en las Islas.

Canarias importó productos, mercancías y demás que dejaron una factura de 3.556 millones de euros, exactamente un 18,4% menos que un año antes. Tan en contraposición está este dato con la realidad en el resto del país que solo hubo otra región que importó menos que en 2013: Extremadura, aunque la caída no fue tan grande (11,6%). Es más, Canarias no compraba tan poco al exterior desde 2002, cuando el montante ascendió a menos de 3.300 millones. Es así el único territorio en que se redujeron en 2014 tanto las exportaciones como las importaciones. Ni su economía puede vender más ni las finanzas de ciudadanos y empresas se recuperan tanto como en otras comunidades.