La representación incluye el desembarco, con vestuario y armas de época
La representación incluye el desembarco, con vestuario y armas de época - acfi

1740, el año en que un puñado de valientes rechazó a los corsarios ingleses en Fuerteventura

La isla recrea cada 13 de octubre estos hechos, poco conocidos dentro de la historia de enfrentamientos entre británicos y españoles

Actualizado:

Hace 274 años, aprovechando que las playas de Gran Tarajal y Tarajalejo estaban deshabitadas, los corsarios ingleses tocaron tierra con el objetivo de saquear Fuerteventura. La valiente defensa que los vecinos de Antigua y otros pueblos hicieron de su isla impidió que este hecho se llevara a cabo.

Hoy, como cada año en esta época, se recuerda la gesta de los valientes majoreros (tal el gentilicio de esta isla) que expulsaron hasta dos veces a los británicos (ya que insistirían un mes más tarde), armados con piedras y palos, como sus ancestros, contra las armas de fuego de los invasores.

Las calles Gran Tarajal rinden homenaje así el 13 de octubre, día de San Miguel, su patrono, con una representación de época que incluye el desembarco de los representantes de la «pérfida Albión» y cómo los locales, que contaban con la inestimable ayuda de sus camellos, abundantes en las labores agrícolas, resistieron y derrotaron al enemigo.

El teniente coronel Sánchez Umpiérrez fue quien en 1740 dio las órdenes a las compañías de Antigua, Casillas de Morales, Agua de Bueyes, Tiscamanita y Tuineje para que confluyeran en un punto determinado, donde él se incorporaría con la compañía de Pájara. Las primeras compañías llegaron antes al lugar y presentaron batalla a los ingleses.

El resultado fue la muerte de 33 de los 53 soldados desembarcados y la captura del resto. Cuando un mes después, el 24 de noviembre de 1740, 55 corsarios desembarcaron en la misma zona y con idénticas intenciones, los majoreros ya habían aprendido la lección y no solo obtuvieron el triunfo con sus precarios medios, sino que utilizaron también las armas de fuego capturadas en la batalla anterior.

Las vistosas escenas que recrean todos estos acontecimientos históricos se han transformado en un reclamo turístico para la zona, donde además participan asociaciones de vecinos y de mayores, así como colectivos culturales que mantienen viva la memoria de sus valientes antepasados.