El Gobierno de Canarias decide combatir el «amor romántico» entre los jóvenes
Elena Máñez, directora de Igualdad, en un encuentro público en La Laguna - abc

El Gobierno de Canarias decide combatir el «amor romántico» entre los jóvenes

Para la directora de Igualdad, es necesario «deconstruir el modelo» hacia relaciones «más igualitarias», ya que «nunca nos contaron un cuento de dos princesas o dos príncipes»

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La directora del Instituto Canario de Igualdad, Elena Máñez, destacó esta semana que es necesario «deconstruir el modelo de amor romántico, por el que las chicas creen que lo deben aguantar todo y los chicos consideran que deben ser dominantes y protectores, para posibilitar relaciones afectivo-sexuales más igualitarias y prevenir la violencia machista» entre adolescentes y jóvenes, según informó oficialmente el Gobierno de Canarias.

«Este modelo de amor romántico no solo es sexista, sino doblemente restrictivo, ya que es la resultante de la combinación del amor patriarcal y del amor heteronormativo, lo que supone negar o que sea invisible la diversidad afectivo-sexual. Nunca nos contaron un cuento de dos princesas o dos príncipes», añadió, durante un encuentro con los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria San Diego de Alcalá, de Puerto del Rosario (Fuerteventura), al que acudió a dar una charla.

La directora del organismo autónomo de Igualdad, que maneja un presupuesto de 7,2 millones de euros, habló de los «mitos» del amor romántico, entre los que citó el de la «media naranja». «A las mujeres nos enseñan a pensar que estamos incompletas sin una pareja para poder completar la mitad que nos falta», recalcó, a la vez que alertó de las historias literarias o de las películas o series que ensalzan que «todo vale, como los celos, la entrega absoluta o incluso el maltrato, y que se puede morir por amor».

Mánez, que ha dedicado amplios ensayos a la materia en su blog personal, indicó que en esos relatos o historias se define a los hombres como fuertes, poderosos y/o protectores y a las mujeres como seres «inocentes y débiles, bellas y a ser posible vírgenes, estereotipos arcaicos que no se corresponden en absoluto con la realidad».