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LITERATURA

El canario Don Quijote

El escritor y profesor Santana Sanjurjo publica una particular adaptación de la novela de Cervantes: «El Quijote tuneado»

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Que El Quijote sea de sus millones de lectores más que del propio Cervantes acaso es el rasgo fundamental del clásico por excelencia de la literatura española (en realidad esa es, de algún modo, la característica distintiva de todos los textos merecedores de tal consideración). «El Quijote (1605) tuneado» (Mercurio) es, por tanto, el Quijote de Victoriano Santana Sanjurjo, un Quijote particular, isleño y meridional, que habla con «ustedes» en vez de con «vosotros» y que, sobre todo, quiere contribuir al nacimiento de la pasión cervantina en el joven estudiante canario.

Santana Sanjurjo se califica de «juntaletras», pero lo cierto es que en este escritor y profesor grancanario subyace un profundo conocimiento de la obra de la inmortal figura de Alcalá de Henares. Contrario a la sacralización en que entiende que incurrió el trato de la novela ya desde el siglo XVIII, en contraposición con el carácter popular del que había disfrutado hasta entonces, apuesta por que la erudición no sea un lastre para que El Quijote siga revelando su mayor grandeza: «Ser capaz, siendo un libro tan sencillo y simple, de tocar en el corazón de todos los que se acercan a él». Y precisamente a la tarea de derribar barreras trata de aportar su granito de arena esta adaptación.

«Es una versión personal, construida a partir del texto original y con la conciencia de echar por tierra las infundadas barreras de que esta es una obra inaccesible», explica el escritor con un acento tan del archipiélago como el del hidalgo que recorre las páginas de su trabajo a lomos de un inconfundible español meridional (canario para más señas). «El sustituir un “no corráis” por un “no corran” entra dentro de lo anecdótico, pues con el uso del español de Canarias no he hecho otra cosa que exteriorizar una realidad ineludible para mí: la modalidad lingüística que manejo, que, por lo general, es también la que emplean mis receptores principales».

Pero «El Quijote (1605) tuneado» representa algo más, de hecho mucho más: «Supongo que me sirvió de estímulo el buen número de ediciones adaptadas y juveniles que yacen en mi biblioteca y que, por una razón u otra, nunca han terminado de satisfacerme». De modo que tras una labor casi de orfebre, Santana Sanjurjo ha creado una novela que reduce los 52 capítulos de la original, la publicada en 1605, a apenas diez, un intenso proceso de selección y adaptación en el que huyó del «copiar y pegar», pues «se puede incurrir en errores graves a la hora de atender a cuestiones como el tiempo, el espacio, los personajes…». En definitiva, las páginas que integran su trabajo son la respuesta a la pregunta que un día se formulara: «Si no existe la edición que quiero, ¿por qué no hacerla?».

Fruto de ello, padres, tutores y centros de enseñanza, de forma especial los de las islas, cuentan con esta propuesta iniciática al mundo del genio. «Como existe el “temor” o el “rechazo” a la obra de los 52 capítulos, me he preocupado por cogerla, reducirla a diez, adaptarla y decir por activa y por pasiva: “si te gusta esto que te ofrezco, más te ha de gustar lo que Cervantes ofrece; no tengas miedo, acude al texto que lleva 400 años siendo el libro de cabecera de la humanidad”», sentencia el escritor canario.

«El Quijote (1605) tuneado» es, en suma, el intento de un profesor por abrir a sus estudiantes, a los estudiantes, esa ventana a la literatura muchas veces empañada por el vaho de la contemporánea pereza.