Artur Mas, presidente de la Generalitat y líder Convergencia
Artur Mas, presidente de la Generalitat y líder Convergencia - efe
POLÍTICA

CiU institucionaliza en el Senado su insolidaridad con el resto de España

Votan en contra de que la Península abra nuevos pasos transfronterizos por el Pirineo aragonés e incluso de que se mejoren los ya existentes

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Hoy por hoy, en sus comunicaciones con el resto de Europa, España depende en exclusiva de los pasos fronterizos por Cataluña y País Vasco. CiU quiere que siga siendo así, lo que otorga a Cataluña una «llave» fundamental de la que depende España para sus relaciones con el resto del Continente. Y ayer, los nacionalistas dieron un paso más en el Senado, escenificando sin reparos un voto en el que hizo oficial su insolidaridad ante las aspiraciones de Aragón para que su porción del Pirineo no solo no cuente con un nuevo corredor ferroviario transeuropeo, sino para que ni siquiera mejore las tímidas comunicaciones transfronterizas con que cuenta actualmente el Pirineo aragonés.

CiU se quedó sola en la votación, pero eso no le hizo reblar en su posición. Fue la única que se manifestó en contra de una moción promovida por el PSOE y apoyada por todos los grupos parlamentarios en la Comisión de Fomento del Senado. El acuerdo adoptado, del que se descolgó CiU, pide que el Gobierno de España siga impulsando la reapertura de la línea ferroviaria transfronteriza del Canfranc, que se aceleren los estudios para construir un nuevo paso ferroviario de gran capacidad –la Travesía Central del Pirineo– y que se mejoren las conexiones por carretera entre ambos países a través de la porción aragonesa de la Cordillera. Esto último después de que el mal estado de la carretera francesa que conecta con el túnel de Somport obligara a mantener cerrado este paso durante buena parte del pasado verano.

Todos los grupos políticos del Senado votaron a favor de algo que consideran de sentido común, no solo en favor de Aragón sino en beneficio de toda España, porque supondrían mejorar las comunicaciones para el conjunto de España -y también de Portugal- con el resto de Europa. Todos lo vieron así, excepto CiU, cuyo senador Ramón Alturo justificó su negativa a sumarse al acuerdo indicando que rechazan nuevos proyectos de infraestructuras transfronterizas entre España y Francia. Es la misma postura que mantienen desde hace años y que lograron hacer valer en la etapa de Zapatero. Fue entonces cuando el Gobierno central se plegó a las tesis del nacionalismo catalán y negoció con la UE dar preferencia a las inversiones del Corredor ferroviario del Mediterráneo en detrimento de la Travesía del Pirineo.

De nuevo, el victimismo

El senador de CiU Ramón Alturo volvió a dejar claras estas tesis durante el debate de ayer en la Cámara Alta. Afirmó que votó en contra porque lo que apoya el Grupo Parlamentario Catalán no es la Travesía Central del Pirineo, sino el Corredor Mediterráneo en exclusividad. De paso, aprovechó para exhibir el victimismo asegurando que el Estado invierte poco en Cataluña y eso provoca «desafección» ciudadana.