El Gobierno de Rudi no descarta expropiar a la Iglesia los «bienes de la Franja»

Malestar por la negativa de los obispos a dar poderes al Ejecutivo aragonés para reclamar las piezas a Cataluña

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El Gobierno aragonés que preside Luisa Fernanda Rudi (PP) no descarta promover la expropiación de los «bienes de la Franja» y de otras obras de arte sacro retenidas en Cataluña pese a existir sentencias que reconocen que son propiedad de parroquias de Aragón y que se les deben devolver. El problema es que el Obispado de Lérida —que en su día las tomó— y la Generalitat —que ha hecho «pinza» con la Diócesis ilerdense en este asunto— hasta la fecha ni las han devuelto ni han mostrado intención alguna de hacerlo.

El caso de los «bienes de la Franja» quedó sentenciado en los tribunales eclesiásticos, que tienen plena eficacia en el ordenamiento jurídico español en aplicación del Concordato entre España y la Santa Sede. Y, tras perder el litigio en la jurisdicción eclesiástica, Cataluña trató de reabrirlo por la vía civil, pero sin éxito.

El problema es que la sentencia eclesiástica no se cumple. Ni con los «bienes de la Franja» —un centenar de obras de arte de parroquias de la Diócesis de Barbastro-Monzón— ni con otras valiosas obras histórico-artísticas que siguen en suelo catalán pese a que las reclaman los municipios aragoneses de las que en su día salieron. Es el caso de piezas eclesiásticas de las localidades de Peralta de Alcofea, Berbegal y Villanueva de Sijena, pertenecientes a la Diócesis de Huesca.

La Iglesia no hace cumplir las sentencias y los títulos de propiedad para que esas piezas regresen a Aragón, a sus lugares originarios. Para desbloquear la situación, el Gobierno aragonés pidió hace meses a los obispos de Huesca y de Barbastro-Monzón que les cedieran la titularidad de esas obras de arte. Así estaría plenamente capacitado para litigar y forzar jurídicamente a Cataluña a devolver esas piezas. Sin embargo, ambos obispos se han negado, lo que ha provocado visible malestar en el Ejecutivo de Rudi.

«No nos gustaría, pero...»

Ayer se habló del asunto en las Cortes regionales. Lo planteó Chunta Aragonesista, desde donde instaron al Gobierno autonómico a hacer uso de la Ley de Patrimonio de Aragón y expropiar esas obras de arte, ya que los obispos se niegan a ceder la titularidad y pasan los años sin que la Iglesia haga cumplir las sentencias y los títulos legales de propiedad.

Pero la sorpresa no llegó tanto por la drástica propuesta que lanzó CHA al Gobierno de Rudi como por la respuesta que de inmediato le dio el Ejecutivo por boca de su consejera de Cultura, Dolores Serrat. Tras afirmar que apuestan por el «diálogo» con los obispos, a renglón seguido advirtió que si mantienen su postura y el asunto sigue bloqueado no dudarán en desplegar todas las herramientas jurídicas posibles, y la expropiación es una de ellas. «Es una vía muy radical, muy compleja, que no nos gustaría tener que tomar, pero no descartamos nada de nada», advirtió la consejera aragonesa de Cultura.