El gigante indio Tata se desprende de su fábrica de autobuses española
Imagen de archivo de la histórica fábrica Hispano Carrocera - F. S.
EMPRESAS

El gigante indio Tata se desprende de su fábrica de autobuses española

Los trabajadores quieren salvar la histórica fábrica zaragozana Hispano constituyéndose en cooperativa

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En el año 2009, la histórica fábrica española de autobuses Hispano Carrocera pasaba a ser una más del entramado empresarial del multimillonario indio Ratan Tata, que en diciembre de 2012 dejó el timón del holding a Cyrus Mistry, perteneciente también a una de las más hacendadas familias de la India. En 2005 ya había comprado el 21 por ciento de las acciones, y cuatro años después compró todas las demás. Se convirtió en el dueño único de una fábrica que ahora puede volver a ser de capital español. Eso sí, cuando se despeje la zozobra. Porque, de momento, el gigante industrial Tata ha echado el cierre de esta fábrica y los 287 trabajadores se quedan en la calle. Se confía, eso sí, en que sea algo pasajero.

Los empleados están dispuestos a constituirse en cooperativa, en sociedad anónima laboral, la misma fórmula que ya pusieron en práctica en 1983 y que funcionó con éxito hasta 1993. Con tanto éxito como que, aquel año, el grupo mexicano Capre pujó por la empresa y la compró.

Ahora, entre los trabajadores cunde la idea de volver a unirse en cooperativa y tomar las riendas de una fábrica que remonta sus orígenes al año 1939 y que fabricó su primer autobús en 1958. Es una de las fábricas españolas de autocares más veteranas.

El exitoso modelo de negocio del holding indio Tata no ha brillado precisamente en Zaragoza. Prácticamente desde que compró la fábrica ha estado en números rojos. Según la compañía, ha acumulado 60 millones de euros de pérdidas en los últimos cinco años.

Los trabajadores, sin embargo, consideran que hay negocio, que hay futuro. Es cuestión de unirse, aplicar esfuerzo y competir. Por eso están decididos a unirse para dar continuidad a esta fábrica, por la que también está interesada la catalana Benseny.

Benseny, interesado

El empresario catalán Jordi Benseny ha puesto su mirada en esta factoría, pero los trabajadores de Hispano recelan. Y es que los planes que han trascendido apuntan a que Benseny reabriría la fábrica, pero sólo con entre 50 y 60 empleados. Pero ahora los que se quedan en la calle son 287, así que la alternativa para salvar el máximo de empleos posibles -cuando menos eso creen un buen número de trabajadores y representantes sindicales- es que sean los propios trabajadores los que tomen las riendas como cooperativa.

Todo dependerá de cómo se resuelva la situación, porque al final las instalaciones son de Tata y es la firma india la que tiene en su mano venderlas. El Gobierno aragonés ha llamado a la «responsabilidad social» del gigante industrial indio para que facilite la opción que sea más favorable en términos de empleo y viabilidad.

Fundada por un italiano

Antes de que Tata comprara la aragonesa Hispano Carrocera, esta fábrica había pertenecido al grupo mexicano Capre. Antes, entre 1983 y 1993, Hispano Carrocera funcionó como cooperativa. Y previamente, desde 1971, había pertenecido a la carrocera belga Van Hool, que a su vez la había comprado a la multinacional Crhysler desde que, en 1969, esta compañía adquirió el español grupo Barreiros, que se había hecho con la fábrica zaragozana en 1966. Desde 1939 y hasta 1966, esta factoría de autocares había sido una empresa familiar perteneciente al italiano Vicenzo Angelino, un napolitano que se había afincado en Zaragoza en 1939 y que, con sólo 27 años, fundó Talleres Nápoles. Inicialmente era una modestaca empresa dedicada a la reparación, soldadura y trabajos de chapa de camiones, pero poco a poco fue creciendo. Diseñó, fabricó y comercializó con éxito una cabina de camión, y en 1958 fabricó su primer autobús.