Asesino por amor con 20 años
El hijo de la víctima, tras ser detenido junto a su amigo - ultimahora.es
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Asesino por amor con 20 años

La truculenta historia de aficiones, enfermiza amistad y frialdad criminal de un hijo convertido en verdugo de su padre en Mallorca, con la activa complicidad de un amigo de Zaragoza

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El asesinato del multimillonario empresario mallorquín Andrés Coll Bennàssar, de 57 años, ha entrado con truculentos renglones en la más oscura crónica negra española. Encontrado muerto el 30 de junio, la detención de su hijo menor, Andrés Coll, de 19 años, y de su amigo zaragozano Francisco A. R., de 20, ha ido dibujando una historia salpicada de amistad enfermiza y frialdad criminal. Es lo que se va estructurando conforme ha ido avanzando la investigación, que ha conducido a prisión al hijo de la víctima y a su amigo.

La prensa local mallorquina ha ido desgranando los testimonios dados por los acusados ante las fuerzas de seguridad y ante el juzgado que instruye las diligencias. Se ha llegado a apuntar que fue el joven zaragozano el que presuntamente habría asestado el primero de las decenas de golpes que acabaron con la vida del empresario, en cuya casa de Mallorca vivía su hijo menor. Invitó al muchacho de Zaragoza a pasar unos días en la Isla. Le alojó en su casa. El zaragozano profesaba amor hacia su amigo.

Eran inseparables. Se habían conocido hacía algún tiempo compartiendo partidas de videojuegos bélicos. La virtual amistad se convirtió en estrecha relación. El zaragozano dijo estar enamorado del muchacho mallorquín, y confesó que fue eso lo que le movió a participar en un crimen tras el que habría una directa motivación económica: la multimillonaria herencia del empresario.

Su hijo pequeño vivía con él. Su padre le había dado trabajo en su empresa y, aparentemente, no le faltaba de nada. Una vida holgada pese a su corta edad. El hijo asegura que mantenía una mala relación con su padre. En su confesión, llegó a decir que estaba harto de sus «humillaciones».

De las informaciones que han ido trascendiendo se desprende que el crimen lo planificó durante días, y que el zaragozano se prestó a ayudarle «por amor», según la confesión de este último que también ha trascendido y que ha dejado boquiabiertos a quienes han sido sus compañeros en el instituto de Secundaria de la capital aragonesa en el que cursó sus estudios.

Se dotaron de un arma mortal de fabricación «artesana», un grueso palo con grandes clavos incrustados con el que asestar golpes. También otros objetos de los que se fueron desprendiendo por la isla tras acabar con la vida del empresario. Al parecer, también bañaron su cuerpo para limpiar los restos de sangre, se emplearon a fondo en usar lejía para borrar el rastro que dejó el crimen en la casa familiar, abandonaron el cuerpo tratando de simular que el hombre había sido víctima de un crimen por parte de terceros desconocidos, el hijo acudió al funeral...

Pero las investigaciones apuntaron hacia el vástago, acabó detenido y culminó en confesión. Han acabado confesando el crimen ante la Guardia Civil, y el juez que instruye el caso los ha enviado a prisión a la espera de juicio. A ambos se les acusa de asesinato.