TRIBUNALES

Una inmigrante acusa a la Administración de dar ilegalmente en adopción a sus hijos

Vive en Aragón, fue víctima de malos tratos, y asegura que en Servicios Sociales le instaron a que se «olvidara» de sus pequeños

EFE
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Tatiana S., una mujer rumana que ha abierto una causa en los tribunales para denunciar la presunta adopción ilegal de sus dos hijos menores hace 5 años, ha asegurado que cuando reclamó a los servicios sociales del Gobierno aragonés que le fueran devueltos se le instó a «olvidarse» de ellos.

La mujer ha asegurado que estas palabras le fueron espetadas por un exresponsable provincial del Instituto Aragonés de Servicios Sociales (IASS) en Huesca contra el que ha presentado una denuncia por presuntos delitos de prevaricación y falsedad documental.

Según Tatiana, «esta persona me dijo que me olvidara de mis dos hijos, que todavía era joven y que podía tener muchos más, y también que no podía cuidarlos, algo que no era verdad».

Tatiana S., víctima de malos tratos de sus dos anteriores compañeros sentimentales, pidió en 2007 a los servicios sociales de Fraga (Huesca), población en la que reside desde entonces, que se hicieran cargo de sus hijos durante cuatro meses, pero transcurrido dicho plazo ya no pudo recuperarlos a pesar de su insistencia.

Insiste en que el procedimiento de situación de desamparo de los menores que inició el IASS, y pendiente aún de resolver en los tribunales, no se ajusta a la verdad.

A pesar de estar este asunto pendiente de resolución, el exresponsable del IASS en Huesca autorizó el inicio del procedimiento de adopción de los dos menores, que tenían 3 y 6 años cuando los entregó temporalmente a los servicios sociales.

«No es verdad -afirma de forma vehemente- que los niños estuvieran en situación de desamparo cuando pedí que me los entregaran, y tengo muy claro que no los voy a dejar nunca y que voy a luchar hasta el final, porque son mi sangre». Admite, sin embargo, que durante el proceso la idea del suicidio le había acompañado en diversas ocasiones, y que su estado de ánimo «es malo desde que me quitaron a mis hijos».

Desde entonces, hace ya 5 años, no ha podido ponerse en contacto con ellos ni sabe dónde viven, y la única respuesta que ha conseguido de los servicios sociales a sus continuas peticiones es que «se encuentran bien».

Sólo en una ocasión, en 2008, después de solicitar verlos, tuvo ocasión de reunirse con ellos por espacio de una hora en Zaragoza.