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Información y empresa

La información es un «input» básico para cualquier compañía, independientemente de su sector de actividad

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A estas alturas seguro que compartimos que la información es un «input» básico para todas las empresas, independientemente de su sector de actividad.

He reiterado muchas veces en esta columna que para competir en este mundo global, las empresas también tienen que serlo; y deben entender las claves que se manejan en su sector (expectativas de clientes, coste y tipos de productos, competidores, procesos, etc.) y valoran sus clientes. Necesitan información.

Pero no cualquier información. Solo la información necesaria para administrar el negocio, y aquella que resulte útil para competir.

Y aquí nos encontramos con una aparente contradicción: tenemos que proteger la información, en unos casos por razones legales (la LOPD es muy clara y exigente respecto a los datos personales que debe custodiar la empresa), y en otros para no dar pistas a nuestros competidores sobre elementos clave de nuestro negocio; a la vez que conseguimos que esa información constituya un apoyo sobre el que construir nuestra ventaja competitiva. Y todo esto con un problema adicional, el volumen de información disponible es enorme y el riesgo de perderse entre ella, elevado.

Hacer compatibles, por tanto, estos tres factores: protección de la información interna de la empresa (por razones legales y de competencia), identificación de la información relevante, y síntesis de esa información y su difusión interna a los entornos entre los que sea útil para la innovación y la acción, es una clave del éxito de la función directiva.

Sin duda es un reto importante para las empresas y no tiene una solución fácil más allá de la protección adecuada de los ficheros que acumulan esa información. Pero si la información está solo protegida para que nadie pueda utilizarla, carece de cualquier interés. Su utilidad está en la medida en que es capaz de aportar ventajas competitivas a la compañía, lo que exige que sea conocida por las personas de la empresa a las que puede ayudar en su trabajo. Pero si se difunde, comienza a ser difícil su protección.

La solución a este problema pasa -además de por los ficheros, aplicaciones y programas que garanticen el control y uso adecuado de la información-, por una formación intensa de toda la plantilla sobre aspectos de confidencialidad y manejo de aplicaciones capaces de proteger esa información de ataques externos cada día más sofisticados. Y por supuesto, auditoría periódica por parte de la empresa de todo su Sistema de Información.

Javier Fur es presidente del Círculo de Economía de Alicante