Opinión

De nuevo nubes en el horizonte

"Habitualmente, los políticos ayudan más con el bolígrafo que con las subvenciones"

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En mi último artículo en esta sección apuntaba que aunque las cosas parecían empezar a enderezarse desde el punto de vista empresarial, el mayor riesgo al que nos enfrentábamos era la autocomplacencia, pensar que ya estaba todo hecho y que iniciábamos un nuevo ciclo expansivo. Y tristemente, la realidad se ha empeñado en mostrar rápidamente la complejidad de un proceso de recuperación en economías que están completamente interconectadas.

La evolución del PIB en la zona euro durante el segundo trimestre 2014 vuelve a tensar la gestión empresarial mostrando una realidad que no es, ni mucho menos, favorable. La contracción del -0,2% en Alemania e Italia –que entra en recesión, tras dos trimestres de caídas consecutivas- o el crecimiento nulo en Francia, son indicadores que apuntan a dificultades actuales y futuras en el que estaba siendo un motor fundamental de nuestro crecimiento, las exportaciones, principalmente porque en más del 63% nuestras ventas al exterior se concentran en la Unión Europea, y situaciones de estancamiento y recesión en esta zona tienen un impacto directo en nuestras ventas.

El conflicto de Ucrania, con las sanciones cruzadas entre Rusia y la Unión Europea que nos afectan muy directamente, es otro elemento a tener en cuenta en esas dificultades añadidas que los empresarios encontramos en nuestro objetivo de superar una crisis que ya dura demasiado tiempo. Y en el que no siempre sentimos el apoyo directo de las administraciones.

Decía recientemente un buen amigo, el presidente de la Cámara de Orihuela, que habitualmente los políticos ayudan más con el bolígrafo que con las subvenciones. Y en ocasiones no parecen dispuestos a utilizar el bolígrafo a favor de la evolución positiva de las empresas, no diré que por deseo de hacer las cosas mal pero si por falta de operatividad que en más ocasiones de las que sería deseable, dificultan la actividad empresarial. Y no siempre está justificado por la orientación garantista de la función pública –necesaria, sin duda, máxime en una época en que la sociedad está especialmente sensibilizada con comportamientos poco éticos recientemente conocidos-, sino por ineficacias que es necesario corregir para no incorporar tensiones adicionales a una actividad, la empresarial, ya de por sí suficientemente compleja.