El alcalde Gómiz
Manuel Gómiz, pintado por A. de la Rochette en 1898 - abc
«El paseo del chanco»

El alcalde Gómiz

Dio a su mandato un matiz administrativo, preocupándose más por la ciudad de Alicante que por los tradicionales combates políticos

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A finales del siglo XIX el todopoderoso político ultraconservador y Cronista Rafael Viravens movía los hilos de la política alicantina. Las decisiones políticas más importantes pasaban por su mano y era consultado para casi todo. Además influía enormemente en aspectos religiosos como por ejemplo en todo aquello relativo a la tradición de la Santa Faz. Manipuló y tergiversó con descaro y legó para la historia de la ciudad la conocida como «Crónica de Viravens» publicada en 1876. Como veremos a continuación, Viravens influyó sobremanera a los conservadores para la elección del Alcalde Manuel Gómiz y Orts.

Según contó el Cronista en el banquete de despedida de Gómiz, fue en una reunión en la finca de veraneo que tenía Viravens en Sant Joan, conocida como Getsemaní (situada en la Plaza de la Cruz) donde en una tarde estival de 1889 convenció a Gómiz para que presentara su candidatura a concejal, puesto que le aseguró que sería bien acogida por el líder conservador, señor Marqués del Bosch. Pese a algunas reticencias iniciales de Manuel Gómiz, éste aceptó, sellando el pacto bajo un olivo del jardín. Tras la victoria de los conservadores, Viravens aconsejó al Marqués del Bosch que nombrara a Gómiz alcalde de Alicante, lo cual se produciría a finales de 1890. Sustituyó en la alcaldía a Rafael Terol.

Manuel Gómiz nace en el pueblo de Sant Joan el 5 de octubre de 1825, hijo de Manuel y Margarita, siendo bautizado en dicha localidad por el vicario Antonio Planelles. Se dedicó al comercio en la ciudad de Alicante amasando una gran fortuna. De hecho en 1871 era ya el séptimo contribuyente. Fue propietario de fincas como Ansaldo, Gamborino, l’Arbre Blanc y Director del Sindicato de Riegos de la Huerta.

Gómiz dio a su mandato un matiz administrativo preocupándose más por la ciudad de Alicante que por los tradicionales combates políticos. Destacó sobre todo por las enérgicas reformas urbanas emprendidas, que trataron de unir los barrios de la ciudad y llevar mejoras a éstos, preparando así la ciudad para la realización del Ensanche. Entre las obras realizadas por Gómiz encontramos, por ejemplo, la prolongación de la Calle de Riego (hoy del Teatro) a través de la Muntanyeta. Durante su mandato se urbanizó también la hoy Avenida de la Constitución y alrededores, que por aquel entonces era una zona lúgubre e insegura repleta de burdeles, de ahí el «cachondeo» generado en su día al saberse que la nueva avenida llevaría el nombre de Zorrilla. Ambas vías serían inauguradas en 1892.

Pero su obra más importante fue, sin duda alguna, la construcción del paseo marítimo del Postiguet. Tras higienizar toda la zona derribando las casuchas de madera y sustituyéndolas por unas nuevas de diseño uniforme, procedió a urbanizar el inmundo terraplén de la Calle del Postiguet (hoy Juan Bautista Lafora). Ayudado por el Comandante de Marina Emilio Pascual del Pobil ajardinó todo el descampado plantando las primeras palmeras del paseo que desde el 6 de abril de 1892 llevaría su nombre. Por motivos políticos, perdería su denominación tres años después en beneficio del Duque de la Victoria, para recuperarlo en 1898.

Manuel Gómiz, cansado de luchas políticas y viendo finalizada su obra, dimitió en 1893, siendo sustituido por el Doctor José Gadea que se comprometió a continuar la labor urbanística y de ornato de su predecesor.

Hoy el cuadro de Manuel Gómiz pende de una de las paredes de la Galería de Alcaldes del Consistorio alicantino. No es el único Gómiz; y es que don Manuel dio inicio a una saga de políticos que sigue activa a día de hoy.

ALFREDO CAMPELLO QUEREDA

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