Una mujer vota en un colegio electoral en Praga
Una mujer vota en un colegio electoral en Praga - EFE

ELECCIONES EUROPEASDesinterés por la UE en la votación de checos y eslovacos

Los dos países están entre los más beneficiados por su pertenencia a la UE

Corresponsal en BruselasActualizado:

Checos y eslovacos votaron ayer en las elecciones europeas, según los datos previstos con un notable desinterés por las cuestiones comunitarias, a pesar de estar entre los países que más se benefician de su pertenencia a la Unión. Los checos se han dividido entre dos versiones políticas que, con matices, quieren una Europa de Estados fuertes y de menos poder, mientras que sus vecinos eslovacos se limitan a ignorar la cita electoral, incluyendo a los propios partidos, que se presentan solo porque no tienen más remedio. En Chequia el voto había empezado el viernes y se cerró ayer a mediodía, mientras que en Eslovaquia prefieren ladrugar (las urnas se abren a las 6 de la mañana) y se cerraron a las 8 de la noche. Los resultados no serán públicos hasta el domingo.

En la República Checa se espera que el vencedor sea el actual primer ministro, Andrej Babiš, un multimillonario que dirige un partido que se llama «Alianza de Ciudadanos Descontentos» (ANO) y que a pesar de las apariencias -está alineado en el grupo liberal europeo ALDE- es un nacionalista más ocupado de responder a las acusaciones de corrupción en el uso de fondos europeos que de hacer frente a sus tareas ordinarias. El segundo en liza será, al parecer, el Partido Pirata, que en su nombre ya lo dice todo. El tercero será el Partido Democrático Ciudadano (ODS) que se encuadra en el mismo grupo de euroescépticos que el Partido Conservador Británico o los nacionalistas polacos del PIS.

Contra los refugiados

En Eslovaquia, en todas las elecciones europeas en que ha participado este país ha batido el récord de abstención. Hace cinco años solamente votó el 13% de los inscritos. Aunque gobierna un partido socialdemócrata se ha opuesto a la distribución de refugiados organizada por la Comisión Europea, como los demás gobiernos nacionalistas de la zona. Robert Fico tuvo que dimitir en marzo a causa del escándalo que provocó el asesinato de un periodista y fue sustituido por Peter Pellegrini, uno de sus ministros.

En marzo, los eslovacos eligieron como presidenta de la República a Zuzana Capuitova, una activista social proeuropea, frente a Maros Sefcovic, vicepresidente de la Comisión Europea que tenía el apoyo del Gobierno socialdemócrata. El domingo sabremos si este hecho ha provocado o no un cambio en la actitud de los ciudadanos eslovacos hacia la UE. El Parlamento Europeo ha consagrado un esfuerzo especial en este país para lograr implicar a la sociedad, pero los partidos no se han molestado ni siquiera de publicar un programa específico dedicado a las elecciones europeas.

Con Polonia y Hungría, los dos países forman el llamado «Grupo de Visegrado» que, después del Brexit, concentrará el mayor polo de europescepticismo, al menos en las élites políticas.