Trinidad Jiménez, «bienvenida al club»

Recordaron en los corrillos a Moratinos, que ni pudo despedirse

E. SERBETO
ENVIADO ESPECIAL A LUXEMBURGO Actualizado:

La nueva ministra de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, se estrenó ayer en su nuevo cargo, en la primera reunión de ministros europeos a la que asistía. Como dijo ella misma al llegar, empieza este periodo con «serenidad, con ilusión y con un gran sentido de la responsabilidad». Lo de la ilusión ya se esperaba, teniendo en cuenta su trayectoria política y vital aunque tal vez no hasta el punto de que ella misma contestase a los saludos y «bienvenidas» que le dedicaban los demás ministros con una jocosa coletilla en inglés: «gracias, sí, bienvenida al club ¿no?». De hecho, los ministros la recibieron en su «club» rodeándola con un corrillo a su entrada en la sala de reuniones por la mañana

Diego López Garrido la acompañaba como escudero en Luxemburgo —al fin y al cabo el secretario de Estado para Europa es ya el más veterano alto cargo en el ministerio de Exteriores, que ya es decir— después de un fin de semana que seguramente Jiménez ha pasado preparándose para este primer consejo como responsable de la diplomacia española.

De sus tiempos de representante del PSOE ante el exterior tiene muchos amigos en este «club» y hasta en la OTAN se cuenta que en los más altos despachos hubo quien se alegró en voz alta del nombramiento de «Trini» en cuanto éste fue anunciado: «Yo la conozco, sí» parece que exclamó en voz alta uno de los más importantes funcionarios de la Alianza.

Aterrizar

Con eso cuenta para navegar en este nuevo cargo, en el que sus colegas —como el belga Steven Vanackere que ejerce la presidencia— todavía estaban ayer recordando a Moratinos, del que los demás ministros no han tenido tiempo de despedirse.

Ella insiste en que no tiene intenciones de cambiar el rumbo de su predecesor, ni en el tema de Cuba ni en los demás de la agenda exterior, así que por el momento, como también reconoció, bastante tiene con situarse en las dimensiones de una cartera que desde este punto de vista no tiene nada que ver con la que ejercía anteriormente al frente del Ministerio de Sanidad.

Su nuevo trabajo le ha llegado tan de sopetón que todavía no ha tenido tiempo ni de ponerse al día con el programa de viajes y visitas: «El jueves fui nombrada, el viernes estuve en el Consejo de Ministros y el domingo me vine aquí a Luxemburgo, así que espero que mañana (por hoy) martes tendré tiempo de mirar los compromisos pendientes».