Rafael Correa, presidente de Ecuador

«Trataremos a los golpistas como hace España con ETA»

Casi un mes después de la revuelta policial, insiste en su tesis de asonada y subraya que «los conspiradores no lograron tumbar al Gobierno, pero le hicieron gran daño al país»

MARÍA TERESA ESCOBAR
CORRESPONSAL EN QUITO Actualizado:

ENTREVISTA

Rafael Correa

Presidente de Ecuador

Casi un mes después de ser agredido y retenido por un grupo de policías sublevados, Rafael Correa llega a la base aérea de Quito en vaqueros y botas para tomar un avión con destino a un campo petrolero en el Amazonas. Cojea de la pierna derecha por una reciente cirugía de rodilla. De inmediato, deja ver su indignación cuando se le pregunta si el pasado 30 de septiembre hubo una rebelión de policías en protesta por un recorte salarial o un intento de golpe de Estado.

En su primera entrevista a un medio español tras esos sucesos, que dejaron cinco muertos y casi trescientos heridos, Correa insiste en la tesis de que la oposición, dirigida por el ex presidente Lucio Gutiérrez (derrocado por una insurrección popular en 2005), se alió «con sectores de la derecha de Estados Unidos y policías vinculados al crimen organizado» para expulsarlo del poder e incluso matarlo. Pero ratifica el estilo de gobierno que muchos analistas apuntan como uno de los detonantes de la sublevación.

—La tesis de que fue una intentona golpista no convence a todos. Medios de comunicación extranjeros lo calificaron de dudoso.

—Hay medios que no buscan la verdad sino que, por su posición ideológica, quieren hacerle daño a un Gobierno progresista, pero es evidente que fue un intento de desestabilización. No fue un golpe de Estado suramericano clásico, es decir, dado por militares o policías que matan al presidente y toman el poder o lo expulsan del país, como sucedió en Honduras. La modalidad ahora, como el 21 de enero de 2000 en Ecuador (intentona golpista de Lucio Gutiérrez) o en 2008 en Bolivia, es de grupos que tratan de desestabilizar al Gobierno utilizando supuestos descontentos. ¿Cómo va a ser un reclamo salarial si nada más entrar en el Regimiento Quito me agredieron? Luego trataron de tomar la Asamblea y empezaron los saqueos. Querían extender la revuelta durante tres días, sublevar a las Fuerzas Armadas, crear caos social para que cayera, más que el Gobierno, el presidente Correa. Pero fallan e intentan un plan B: tratar de asesinar al presidente.

—¿Quiénes son los grupos que están por detrás de la conspiración?

—Lucio Gutiérrez y su partido, Sociedad Patriótica. Pero no sólo él, antes de la rebelión hubo varias reuniones de opositores, que en Ecuador no se les puede llamar así. Yo quisiera tener una oposición como la española, aquí tenemos conspiradores permanentes a quienes les importa un bledo la democracia.

—¿Hay riesgo de confundir oposición con conspiración?

—Nadie está en contra de la oposición, yo tengo oposición dentro de mi propio movimiento, Alianza País, estamos en contra de los conspiradores. Además de Lucio Gutiérrez están involucrados Madera de Guerrero (nuevo nombre del Partido Socialcristiano), grupos económicos de Guayaquil, de extrema izquierda como MPD (Movimiento Popular Democrático, ex aliado del Gobierno) y dirigentes sindicales corruptos a los que hemos sacado de las empresas estatales.

—¿Estados Unidos?

—No creo en absoluto que el Gobierno del presidente Obama haya estado en esto, pero tenemos evidencia de ciertos sectores de la extrema derecha de ese país, que tienen fundaciones que financian a estos grupos opositores. No tenemos pruebas, pero no podemos excluirlo.

—¿Policías corruptos?

—Uno de los cabecillas es un sargento del Grupo de Acción Operacional —una unidad represiva que desarticulamos—, que estaba siendo investigado por desapariciones y torturas. Es la persona que dice que maten al presidente. Repartieron pasquines en los cuarteles y algunos estaban a nombre de un grupo armado policial que estamos investigando, que puede ser un potencial grupo paramilitar. Ha habido abusos, corrupción y contacto con el narcotráfico en la Policía. Hemos multiplicado por dos sus salarios, pero los corruptos, minoritarios, se oponen a los cambios.

—¿Por qué se presenta en el Regimiento Quito en plena protesta?

—Es mi estilo. He ido a diez mil cosas de estas, a resolver conflictos. Me llaman narcisista por el pecado de creer que al presidente se lo va a respetar. ¿Es eso aspirar a mucho en una democracia? Desde que llegamos nos dimos cuenta de que era una trampa, porque lo que menos había eran aspiraciones salariales.

—¿Falló la Inteligencia de su servicio de seguridad?

—Sí, falló la Inteligencia. Entré y me empezaron a gritar «mueran los comunistas, fuera Correa, viva Lucio Gutiérrez», a decirme que me vaya a Venezuela.

—¿Se ha planteado un cambio en su forma de gobernar, tan directa?

—Nuestro estilo de gobernar ha sido ratificado abrumadoramente en las urnas en siete elecciones consecutivas. ¿Por qué vamos a perjudicar a la gran mayoría? Con esos inadaptados lo que hay que hacer es aplicar la ley.

Lucio Gutiérrez ha hecho un llamamiento a la reconciliación nacional ¿Aceptaría su propuesta?

—¿Reconciliación con estos grupos fuera de la ley, criminales? Eso es claudicación, impunidad. No se claudica frente a estos grupos, trataremos y aplicaremos la ley a los los golpistas como hace España con ETA y Colombia con los paramilitares.

—¿Cuándo se formalizarán las relaciones con Colombia?

—Esperamos que en diciembre, porque ya se han normalizado. Ojalá se nombren los embajadores ese mes.

—¿Qué pasará si Ecuador sale en los discos duros de «Mono Jojoy», el número dos de las FARC muerto?

—Pediremos que nos entreguen de nuevo toda la información. De los ordenadores de «Raúl Reyes» no nos lo dieron todo, la entrega fue selectiva. En mi vida he conocido a alguien de las FARC. No sé qué tienen los ordenadores del «Mono Jojoy». En principio ni me interesan, ojalá sea algo útil para el Gobierno colombiano para resolver el conflicto.

—¿Si aparecen funcionarios o políticos ecuatorianos lo investigarán?

—Por supuesto, como siempre hemos hecho. Pero también esperamos que se investigue si hay información sobre el Gobierno colombiano. Nosotros no hemos tenido a senadores encarcelados por vínculos con el narcotráfico y los paramilitares.

—¿La revuelta ha dañado la imagen de Ecuador frente a los inversores?

—Fue una tragedia, pero por los cinco muertos, las decenas de heridos, la fractura social, la traición de este grupo policial. Lo de los inversores es un efecto menor, aunque importante. Hemos tratado de dar una imagen de estabilidad, lo estábamos logrando y esto nos ha hecho retroceder varios años. Los conspiradores no lograron tumbar al Gobierno, pero le hicieron un gran daño al país y al presidente.