LA AUSENCIA DE ZAPATERO

Un revés inexplicable para Iberoamérica

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«Era inexcusable su permanencia en España. Aquí se entiende bien. Todo el mundo conoce la voluntad del presidente para estar en estas Cumbres y la implicación de España en las mismas». Con estas palabras la Ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, trató de justificar en público lo que en privado se considera injustificable: la ausencia de Zapatero en Mar del Plata.

«Nuestros socios de América Latina lo van a entender», confió la ministra. «Hay asuntos urgentes que le requieren». Trinidad Jiménez buscaba la fórmula para anular la imagen que ha dejado Zapatero en Argentina, tras suspender su viaje a la XX Cumbre Iberoamericana, 48 horas antes de su apertura.

El malestar por el plantón de Zapatero no se disimula a micrófono cerrado. «Las empresas españolas, las multinacionales, tienen beneficios gracias a Iberoamérica. Es la última cumbre de Lula, y a Cristina Fernández aún no le ha dado el pésame en persona por la muerte de Néstor Kirchner. Era una ocasión inmejorable para hacer las cosas bien pero…». El resumen de situación se repite en fuentes de la organización y en las diferentes delegaciones, donde otra reflexión acompaña a la decepción manifiesta: de Portugal, que necesita un rescate de la UE, vienen el presidente, Anibal Cavaco Silva y el primer ministro, José Sócrates. Si de España falta Zapatero, tenemos que pensar que está con el agua al cuello.

En la recepción que los Reyes ofrecieron ayer, Don Juan Carlos destacó «el esfuerzo de muchas empresas españolas que, con sus inversiones y su vocación de permanencia, apuestan desde hace años por el futuro de Argentina». Entre los asistentes se encontraban representantes de las multinacionales y bancos con intereses en Argentina e Iberoamérica. Muchos de ellos participan del Fondo Solidario para un programa de educación que se presenta en la Cumbre y que aspira a recaudar unos 3.500 millones de euros.