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Buscan al padre de la familia asesinada en Nantes

El sospechoso dijo en su entorno que se tenían que trasladar por trabajo para justificar la repentina desaparición de su esposa y sus hijos

PARÍS Actualizado:

La Justicia gala busca en Francia y el extranjero al sospechoso del asesinato de su mujer y cuatro hijos que aparecieron el jueves abatidos a tiros y enterrados en el domicilio familiar de Nantes (Bretaña). La pista de Xavier Dupont de Ligonnès, un empresario endeudado de noble abolengo y católico practicante como las víctimas, se perdió el 14 de abril en la Costa Azul tras haber recorrido más de mil kilómetros en cuatro días.

Los cadáveres de Agnès Dupont de Ligonnès, de 49 años, y de Thomas, Arthur, Anne y Benoît, de edades comprendidas entre los 21 y los 13 años, fueron descubiertos inhumados en el jardín de su casa junto a los restos de los dos perros labrador de la familia.

«Las autopsias han mostrado que fueron ejecutados de manera fría y metódica», declaró Xavier Ronsin, fiscal de Nantes encargado del caso. «Cada víctima fue abatida por al menos dos balas, en la cabeza o el pecho, disparadas probablemente por una carabina del calibre 22 'long rifle' que el fugitivo había recientemente heredado de su padre y que no ha sido encontrada», precisó.

El quíntuple crimen fue concienzudamente premeditado. Las víctimas no habían dado señales de vida desde el 4 de abril, día en el que la escuela católica en la que están matriculados los dos hijos pequeños recibió un justificante de enfermedad. Al colegio privado en el que la madre enseñaba el catecismo llegó el 11 de abril una carta en la que se informaba de su precipitada salida de Francia por un repentino cambio de destino profesional del cabeza de familia a Australia.

Otras misivas remitidas por el padre a allegados explicaban que se tenía que marchar urgentemente a Estados Unidos porque era agente secreto y debía participar en un programa de protección a testigos como motivo de un juicio por tráfico de drogas.

50.000 euros de deuda

La policía ha averiguado que Xavier Dupont de Ligonnès, de 50 años, se había inscrito en febrero en un club de tiro de Nantes al que acudía a ejercitarse todas las semanas en el disparo de rifle con silenciador. También ha constatado compras recientes de cal viva, sacos, palas y productos de limpieza. El escenario del drama familiar apareció limpio y ordenado, con los armarios vacíos y las unidades centrales de los ordenadores retiradas.

El fiscal de Nantes reveló que el fugitivo había declarado ingresos anuales del orden de 4.000 euros y arrastraba varias deudas, incluida una de 50.000 euros. Es dueño y único empleado de una empresa de publicidad especializada en anuncios de hoteles y restaurantes en guías turísticas por Internet.

El móvil de la carnicería es, de momento, inexplicable en una familia católica practicante que se había instalado hace siete años en Nantes , donde los padres eran conocidos por su perfil tradicionalista y autoritario. Los Dupont de Ligonnès pertenecen a un linaje aristocrático del suroeste de Francia en el que abundan los militares y religiosos, desde un obispo de Rodez a comienzos del siglo XX a un comandante que sirvió en el Ejército galo durante la Primera Guerra Mundial.