El portavoz del brazo armado de Hamás, a la derecha de la imagen, se dirigía ayer a la prensa en Ciudad de Gaza.

Los radicales palestinos anuncian más violencia tras la cita de Washington

Hamás lanza en coordinación con otras 13 milicias palestinas una amenaza de más atentados contra Israel y contra Mahmud Abbás

CORRESPONSAL EN JERUSALÉN Actualizado:

Se acabó la ceremonia de Washington. Comienzan las negociaciones de paz cara a cara, lastradas desde su arranque por la urgencia de resolver la cuestión de la congelación de los asentamientos antes de que expire el día 26 de septiembre, y por el hostigamiento del terror. Cuando apenas se había puesto fin al guión de los apretones de manos y las fotos en presencia de Barack Obama, Hamás lanzaba desde Gaza en coordinación con otras 13 milicias palestinas una declaración de violencia contra Israel, al que han amenazado con una cadena de atentados «más efectivos», incluidos ataques suicidas, pero también contra el presidente Mahmmud Abbás, al que han dirigido la advertencia de que «no tiene derecho a hablar en nombre de los palestinos».

Este mensaje registraba eco y apoyo desde Teherán hasta el Líbano, donde el guía de la milicia chií Hizbolá, Hassán Nasrala, proclamaba que «Palestina es propiedad de los árabes y los musulmanes» y que no permitirán que nadie ceda en su nombre «ni un grano de tierra, ni una gota de agua».

Pero tampoco los otros dos mandatarios árabes que han estado presentes en la reanudación de las conversaciones —el mandatario egipcio Hosni Mubarak y el rey jordano Abdalá II, los «moderados» más próximos a EE. UU.—, escapaban al rechazo radical. El Cairo cancelaba ayer una visita programada para el lunes del ministro de Exteriores iraní, Monouchehr Mottaki, por unas palabras en las que reprochaba entreguismos. Algunos líderes que «siguen las órdenes americanas deben entender que están traicionando a nuestras naciones», fue su crítica, según informa la agencia semioficial iraní Fars News. Uno de los jefes del ala más extremista de Hamás y más partidario de que el único lenguaje para combatir a Israel es el de la fuerza, Mahmmud al Zahar, subrayaba esta semana que el objetivo final no es hacer descarrilar las negociaciones. «Liberamos Gaza, y ahora estamos buscando liberar Cisjordania», decía.

Los atentados del martes y miércoles cerca de Hebrón y Ramala, —en los que murieron cuatro colonos judíos y dos resultados heridos—, son prueba de que las brigadas armadas del movimiento islamista, que han reivindicado los ataques, pueden tener una capacidad operativa en los territorios. Según informes de Seguridad recibidos por Benjamin Netanyahu y puestos en conocimientos de EE. UU., el Ejército israelí ya estaba preparándose para una ola de atentados a lo largo de Judea y Samaria (Cisjordania), informa el diario Ma´ariv. Cuando el proceso de Oslo empezó también se intensificó la violencia. Sobre la posibilidad de que un baño de sangre pudiera ahogar las nuevas negociaciones, el primer ministro judío ya se adelantó el jueves en su discurso de Washington al asegurar: «el terror no evitará que continuemos».

Hay pocas razones para el optimismo en esta nueva ronda de conversaciones. Entre ellas, los analistas apuntan a lo esperanzador de que Israel y la Autoridad Nacional Palestina no se hayan enredado ya en una espiral de acusaciones mutuas. Por el contrario, Israel ha confiado en las Fuerzas de Seguridad Palestinas, que han practicado ya 300 detenciones a la caza de culpables, sin duda incendiando la ira de Hamás.

La cuestión de las colonias

El otro aspecto positivo que hace «dramáticamente diferente» este intento de paz, —tal como lo describía el columnista del Yedioth Ahronoth, Nahum Barnea—, es el hecho de que la mediación norteamericana estará sentada desde el principio en la mesa de diálogo, y no esperarán a una fase final para incorporarse. Habrá que hablar en directo y a tres. La primera cita Netanyahu-Abbás está prevista para dentro de una semana y media en la ciudad balneario egipcia de Sharm el-Sheikh. No obstante, las buenas formas y la «diferencia» norteamericana se pondrán a prueba el 26 de septiembre, fecha señalada en rojo como la del fin de la congelación limitada impuesta al avance de las colonias judías. Entre la exigencia palestina de que esa congelación se declare definitiva y ampliada a Jerusalén Este y la aspiración de los colonos de que se anule por completo y se permita la construcción masiva, ya se filtran soluciones intermedias.

La más celebrada, por el momento, es la propuesta por el ministro israelí Dan Meridor, que plantea autorizar nuevas obras sólo en los grandes bloques de asentamientos. Hay otras que apuntan a que Netanyahu estaría dispuesto a prolongar la congelación unos meses más, pero en los que debería cerrarse un acuerdo sobre un intercambio final de tierras con los palestinos vinculante para el establecimiento de las futuras fronteras.