Obama respalda la construcción de una mezquita cerca de la «zona cero»
Grúas trabajan cerca de la «zona cero» - AP

Obama respalda la construcción de una mezquita cerca de la «zona cero»

El presidente considera que los musulmanes «tienen el mismo derecho a practicar su religión como cualquier otra persona»

WASHINGTON Actualizado:

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, se lo pensó durante semanas, pero ha acabado moviendo ficha a favor de la construcción de una mezquita en las inmediaciones de la Zona Cero. En una ceremonia celebrada al caer el sol este viernes en la Casa Blanca para honrar el inicio del Ramadán, el mes de ayuno musulmán, Obama se erigió en defensor de la libertad de culto en su país.

“Nunca debemos olvidar a quienes perdimos de forma tan trágica el 11-S, y debemos siempre honrar a quienes han liderado nuestra respuesta a ese ataque”, afirmó el presidente. Precisó también que entiende las “emociones” que suscita este asunto, ya que la Zona Cero es, en la práctica, “tierra santa”. Y a continuación, con la máxima delicadeza pero también la máxima energía, recordó: “Esto es América, y nuestro compromiso con la libertad religiosa tiene que ser inquebrantable. El principio de que gente de todos los credos es bienvenida en este país, y no debe ser discriminada por ello por su gobierno, es una parte esencial de nuestro ser”.

Todo un discurso político, no exento de riesgos, por parte de un presidente de los Estados Unidos que pasó parte de su infancia en Indonesia, que tuvo un padrastro musulmán y cuyo nombre completo es Barack Hussein Obama, algo que sus enemigos no han vacilado en utilizar contra él. Incluso después de llegar a la Casa Blanca un porcentaje alarmante de norteamericanos no tenían muy clara la filiación religiosa de su presidente, cristiano practicante y seguidor de la Trinity United Church of Christ de Chicago, una parroquia negra que no ha estado exenta de controversia racial, obligando a Obama a distanciarse del pastor que le casó y bautizó a sus hijas, Jeremiah Wright.

Por todo esto algunos observadores pensaban que el largo silencio de Obama ante el contencioso de la mezquita neoyorquina era un calculado intento de mantener un perfil religioso bajo de aquí a las elecciones de noviembre. En las que los demócratas no parten ni mucho menos con el pronóstico más favorable. Aunque la versión oficial de los portavoces de la Casa Blanca es que el presidente eludía entrometerse en las decisiones del Ayuntamiento de Nueva York.

¿Exquisito respeto de Obama a la autonomía municipal? ¿O miedo de hacer el juego a los estelares comentaristas republicanos, encabezados por la exgobernadora de Alaska y excandidata a la vicepresidencia Sarah Palin, que han encabezado la resistencia a la mezquita? ¿Quizás con el propósito político de involucrar precisamente al presidente?

Y es que la polémica por la Cordoba House, el proyecto de erigir una mezquita y un centro cultural musulmán, incluyendo galería comercial y piscina, ha sacudido a Estados Unidos y al mundo con mucha más fuerza que a la ciudad de Nueva York. Allá todo esto se vive como una controversia externa. La Cordoba House ni siquiera será la primera mezquita de la ciudad ni cercana a la Zona Cero. Desde 1985 existe la mezquita de Masjid Manhattan en la calle Warren, a cuatro esquinas de distancia de donde tuvieron lugar los atentados.

Sólo algunos familiares –muy pocos- de víctimas del 11-S han formulado protestas en primera persona y políticamente desinteresadas contra un proyecto que cuenta con el cerrado apoyo del alcalde, Michael Bloomberg y de todo el espectro político neoyorquino, con la única excepción del candidato republicano a gobernador del Estado, Rick Lazio. Que no tiene muchas posibilidades de ganar.

Incluso los polémicos anuncios que en breve se empezarán a exhibir en los autobuses neoyorquinos contra la mezquita –porque sus promotores presentaron un recurso judicial contra la negativa municipal a exhibirlos, y lo han ganado- están pagados por Stop Islamization of America (SIOA). Podría pensarse que esta es una organización creada al calor del 11-S. Pues no. Es la filial americana de una organización creada mucho más tarde –tan tarde como en 2007- en Dinamarca, con motivo de las amenazas de muerte contra los dibujantes de comic que se habían atrevido a hacer humor a costa del profeta Mahoma. Aparte de SIOA la entidad más relevante que se ha opuesto a la mezquita ha sido la Liga Anti-Difamación judía, causando con ello un gran revuelo, pues tiene ganado un prestigio precisamente en defensa de la libertad religiosa y contra la intolerancia.

La entrada de Obama en liza ni quita ni pone posibilidades a que la Cordoba House salga adelante. El alcalde Bloomberg y el consistorio han sido firmes frenando todos los palos que se han intentado poner en las ruedas del proyecto, por ejemplo una recalificación del terreno como monumento nacional que impediría edificar en él. Esto se vetó sin oposición ciudadana. En Nueva York predomina incluso la extrañeza por toda esta discusión, “inventada por los medios de comunicación” según Sharif el-Gamal, el promotor musulmán del proyecto.

Sharif el-Gamal ya había recibido hasta ahora algunos guiños de complicidad de la Casa Blanca, que le ha incluido en una gira por Oriente Medio organizada por el Departamento de Estado. Pero no había habido un apoyo tan inequívoco como el de Obama, quien en su alocución pidió respeto para los musulmanes que combaten en defensa de la libertad y de Estados Unidos, tres de ellos caídos en Irak y enterrados en el cementerio nacional de Arlington. El presidente también insistió en que lo que inspiró el 11-S “no es el islam, sino una grave distorsión del islam”, y señaló a Al Qaida como la mayor causa de muerte de musulmanes inocentes, “incluyendo muchos musulmanes inocentes asesinados el 11-S”.

El promotor de la Cordoba House se declaró “profundamente conmovido y tremendamente agradecido por estas palabras de nuestro presidente”. Está por ver cómo reaccionan otros. La mezquita de la Zona Cero ya no es un problema de Nueva York sino un tema de campaña electoral nacional.