El general Stephane Abrial - ernesto agudo

«¿Negociar con los talibanes? Hay que prever la posguerra»

Entrevista con el general Stéphane Abrial, jefe de la Transformación de la OTAN

FRANCISCO DE ANDRÉS
MADRID Actualizado:

Es el primer europeo en ocupar un puesto militar estratégico desde la creación de la Alianza Atlántica. El general Stéphane Abrial, Comandante Supremo Aliado para la Transformación (SACT) acaba de entrevistarse en Madrid con la ministra de Defensa, Carme Chacón, y con el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general José Julio Rodrígez.

—Un general francés al frente de un comando supremo de la OTAN. ¿No suena un poco extraño?

—No veo por qué. Hay un general norteamericano al frente de las fuerzas aliadas en Europa, y es normal que un general europeo esté en Estados Unidos, al frente de la transformación de la Alianza. Es un símbolo del vínculo trasatlántico.

—Un año después de su llegada a su cargo en Norfolk, ¿cuáles cree que serán los ejes de la transformación de la Alianza?

—La transformación no es un objetivo sino un estado de espíritu que lleva a irse adaptando según las exigencias del entorno de seguridad. Y una de las nuevas realidades es la «amenaza híbrida»: el enemigo ya no usa sólo medios militares clásicos sino también la propaganda y el terrorismo. Otro desafío que se plantea la nueva OTAN es la «guerra cibernética», los ataques a través del mundo virtual. Hace años sólo tenían acceso a la tecnología punta los Estados desarrollados; hoy en cambio lo pueden lograr pequeños grupos.

—Algunos analistas opinan que el «nuevo concepto» es sólo un modo piadoso de ocultar que los países europeos de la OTAN quieren seguir recortando sus gastos en defensa...

—No, no comparto esa opinión. Es cierto que la crisis mundial impone recortes en los presupuestos. Pero nuestra misión es clara. Por simplificarla, el objetivo ahora es hacerlo mejor con medios más limitados.

—Su misión es también extraer lecciones de Afganistán. ¿Va a ser esa guerra el Vietnam de Occidente?

—No soy el responsable directo de esa operación, pero estoy convencido de que nuestra misión es estar allí para ayudar a la población civil y para luchar contra el terrorismo y defender nuestros valores.

—¿Le parece prudente el objetivo de comenzar la retirada de las fuerzas de la OTAN el verano que viene?

—Yo no hablaría de retirada en esa fecha, sino del comienzo de la reducción gradual de fuerzas. El objetivo es completar la transferencia de responsabilidades a las fuerzas afganas en el margen de cuatro años.

—Pero, ¿no es extraño que las fuerzas aliadas intensifiquen su batalla contra los talibanes y que al mismo tiempo el gobierno afgano ya no esconda que negocia con ellos un acuerdo de paz? ¿No es un golpe a la moral de los militares aliados?

—No me corresponde juzgar lo que ocurre en el espacio político. Soy militar y me ocupo de mi misión militar lo mejor que puedo. Sólo diré que es normal que ya durante la guerra se comience a preparar la postguerra.

—¿Ha recibido críticas en Estados Unidos, como general europeo, por la retirada del contingente holandés de las operaciones en Afganistán?

—La intervención armada en ese país fue una decisión conjunta de los 28 miembros de la OTAN, pero luego cada país es soberano para señalar su contribución. Mi misión no es juzgar ese tipo de decisiones políticas, sino apoyar a las tropas comprometidas en la lucha a adaptarse constantemente a la situación.

—¿Cómo valora la aportación española?

—España es un aliado muy fiel y eficaz. En la operación en Afganistán valoro especialmente el esfuerzo español en la lucha contra los artefactos explosivos improvisados, un arma muy letal que ha causado la mayor parte de las bajas civiles.