El ministro de Exteriores marroquí, Taib Fassi Fihri, ayer en el Parlamento Europeo - AFP

Marruecos culpa de la crisis a los «complejos» de los españoles

El ministro de Exteriores insiste en acusar al corresponsal de ABC de «falta grave»

ENRIQUE SERBETO
CORRESPONSAL EN BRUSELAS Actualizado:

El Parlamento Europeo acogió ayer una rara sesión de diálogo —aunque por separado— entre representantes de Marruecos y el Frente Polisario. Los dos, el marroquí Taib Fassi-Fihri y el saharaui Mohamed Salem Uld Salem intervinieron ante la Comisión de Asuntos Exteriores desde la misma tribuna y desde el mismo asiento e incluso se cruzaron en el pasillo y se saludaron con un gélido «buenos días» en árabe. Lástima que este ejercicio no sirviera para mover en lo más mínimo las posiciones de uno y otro en el conflicto del Sahara Occidental. Fassi-Fihri declaró que «lo que ha pasado en el Aaiún es un orgullo para Marruecos» y Uld Salem lo calificó de «acontecimientos devastadores», mientras que la Eurocámara «lamentó el uso de la violencia» sin referirse expresamente a Marruecos. La peculiaridad de la intervención del marroquí es que la base de su argumentación fue culpar a la Prensa española de las consecuencias políticas que ha tenido el desmantelamiento por la fuerza del campamento de Gdeim Izik, incluyendo esa resolución aprobada la semana pasada por el Parlamento y que él consideró «precipitada e injusta».

En ese afán, el ministro marroquí tuvo una comparecencia que algunos diputados españoles han calificado de «lamentable» porque todo su objetivo fue descalificar una resolución aprobada —como no suele ser habitual— por todos los grupos políticos, y hacerlo ante los propios firmantes de la misma. Solamente dos diputados franceses, entre ellos la ex ministra Rachida Dati, salieron en apoyo del marroquí, mientras que el grueso de las intervenciones fueron hostiles al representante de Rabat. Con intervenciones y contrarréplicas en ocasiones muy airadas, la comparecencia del ministro marroquí fue una de las más ásperas que se recuerdan en la Comisión de Exteriores.

Comparada con la intervención de Fassi-Firi, la del representante del Polisario fue una comedida exposición en la que se limitó a defender sus posiciones tradicionales y a pedir «una mayor implicación de la UE» en el conflicto.

Después de este trámite tan incómodo, Fassi-Fihri aceptó una comparecencia ante los periodistas en la que aprovechó para atacar a la Prensa y a la sociedad española. A su juicio, «la propaganda del Polisario juega con ciertos complejos de culpa de la sociedad española» y todo lo sucedido corresponde a «un plan estratégico de Argelia y el Polisario y una tercera fuerza (en alusión a la opinión pública española) que no ha asimilado» la historia.

Falsa acusación

Calificó a la Prensa española de «correa de transmisión del Polisario» y en concreto se refirió al corresponsal de ABC en Marruecos Luis de Vega, a quien se le ha retirado su acreditación y ha sido forzado a abandonar el país, acusándole de «una falta profesional gravísima» que consistiría en haber escrito en sus crónicas frases como «que en El Aaiún ha habido una masacre» o que «Marruecos es una dictadura». Lo que no se corresponde con la verdad, pues ninguna de ambas afirmaciones han aparecido bajo su firma. De la enviada especial de El Mundo, Ana Romero, obligada a salir de El Aaiún, negó que haya sido expulsada y a El País le reprochó que publicasen una entrevista «no compatible con mis declaraciones».