La lucha por el Polo Norte

Putin organiza una conferencia sobre el Ártico para apaciguar ánimos, pero sin renunciar a sus ambiciones

MOSCÚ Actualizado:

El Foro Internacional sobre el Ártico, clausurado en Moscú el jueves y organizado bajo el patrocinio directo del primer ministro ruso, Vladímir Putin, ha constituido un paso más de Rusia en la reivindicación del reconocimiento internacional de su soberanía sobre el sector del Océano Glacial Ártico más rico en materias primas.

El área en litigio, que reclaman también Canadá, EEUU y Dinamarca, tiene una superficie total de 1.200.000 kilómetros cuadrados y alberga, según distintas estimaciones, la cuarta parte de todas las reservas mundiales de petróleo y gas. Se trata, según dijo esta semana el ministro ruso de Recursos Naturales, Yuri Trutnev, de 100.000 millones de toneladas de hidrocarburos, aunque hay también oro, diamantes y numerosos metales.

En su intervención ante los asistentes al foro, Putin manifestó que “las actuales discrepancias en relación con el Ártico se pueden resolver mediante la cooperación y el derecho internacional”. El jefe del Gobierno ruso calificó de “infundados” los pronósticos que vaticinan un conflicto militar por el control de las riquezas presentes en la zona.

Tales temores, sin embargo, tienen su justificación. En julio de 2007, Rusia envió al Polo Norte la mayor expedición jamás habida hasta el momento. Fue la primera vez que se acometió la exploración de su fondo marino. Un mes después, se descendió con los batiscafos Mir-1 y Mir-2 hasta el lecho de una sima de 4.000 metros de profundidad y se plantó la bandera tricolor rusa.

El jefe de la expedición, Artur Chilingárov, diputado del partido del Kremlin y prestigioso explorador, declaró sin ambages que “el Ártico es nuestro” y afirmó que demostrarán que “Rusia es el único país que tiene derecho a explotar sus recursos”.

Bandera rusa en el fondo del Ártico

Moscú sostiene que los yacimientos se encuentran en la cadena montañosa submarina Lomonósov, que llega hasta el mismo Polo Norte y es prolongación de la plataforma continental que se extiende desde el norte de Siberia a través de las islas Novosibírskie.

La modificación de 1982 a la Convención de Ginebra establece que la plataforma continental de un país costero incluye el fondo marino hasta el corte en donde el mar se hace bruscamente profundo. Se fijó la longitud de la “zona económica” en 200 millas náuticas (360 kilómetros) a contar desde la costa.

La colocación de la bandera rusa en el fondo del Ártico y las bruscas afirmaciones de Chilingárov levantaron polémica y causaron contrariedad entre el resto de los países ribereños. La reacción de Rusia a la ola de reproches no fue, como intenta ahora, apaciguar los ánimos.

A los pocos días, las Fuerzas Armadas rusas llevaron a cabo unas maniobras en el Ártico con fuego real y utilización de bombarderos estratégicos Tu-95. Putin acababa de autorizar la reanudación del patrullaje internacional con ese tipo de aviones sobre “las zonas de interés económico de nuestro país”, en evidente alusión al Polo Norte.

Mayor vigilancia y presencia militar

El marzo del año pasado, en la página web del Consejo de Seguridad ruso, un órgano asesor del presidente, se dio a conocer la nueva “estrategia” de Rusia con respecto al Ártico, aprobada por el Kremlin el 18 de septiembre de 2008. Se hablaba de la necesidad de una mayor vigilancia y presencia militar en al región ártica. La iniciativa incluye la creación y despliegue de unidades específicas del Ejército.

La amenaza no amedrentó a Canadá, cuyo ministro de Exteriores, Lawrence Cannon, manifestó que “no nos dejaremos intimidar por Rusia”. Ottawa amaga con un rearme y ha anunciado su intención de crear una base militar permanente en las regiones árticas del país. Expertos canadienses consideran que la cordillera Lomonósov parte del continente americano, no de Siberia.

La postura de Copenhague es que su territorio de Groenlandia está más cerca del Polo Norte que ningún otro. El Gobierno danés está llevando a cabo un estudio cartográfico de las profundidades marinas.

Según el ministro de Exteriores, Serguéi Lavrov, científicos rusos continúan recogiendo pruebas geofísicas y efectuando mediciones de altimetría en el Ártico para presentar en 2013 ante la ONU la reclamación territorial.

La vía diplomática parece empezar a imponerse, al menos por ahora, en la estrategia del Kremlin para hacer realidad sus ambiciones. Para demostrar su nuevo talante, el pasado 15 de septiembre, Rusia puso fin a 40 años de contencioso con Noruega, firmando el acuerdo de delimitación la frontera en el mar de Bárents.