El líder kosovar, noqueado por la acusación de tráfico de órganos

Hashim Thaçi amenaza con llevar a los tribunales al autor del informe acusatorio

CORRESPONSAL EN BRUSELAS Actualizado:

El senador suizo Dick Marty acusó ayer a la policía y a los servicios de inteligencia occidentales de estar al corriente del asesinato de prisioneros y el tráfico de órganos llevado a cabo, según sus investigaciones, por el Ejército de Liberación de Kosovo hace diez años. La ex fiscal del Tribunal Internacional para la antigua Yugoslavia (TPIY), Carla Del Ponte, dijo que durante su misión había tenido conocimiento de estas acusaciones y que a pesar de que no pudo investigarlo por carecer de mandato legal, tiene la certeza de que «la realidad es peor de lo que se cuenta en el informe» hecho por Marty para el Consejo de Europa.

El fiscal serbio para el tribunal que juzga los crímenes de guerra, Vladimir Vukcevic, dijo ayer que existen muchas más evidencias que las que han llevado a Marty a denunciar los hechos. La acumulación de revelaciones y acusaciones contra el primer ministro de Kosovo, Hashim Thaçi, al que se cita como «pieza clave» de las actividades denunciadas, puede poner en una situación delicada a la recién independizada provincia serbia.

«Una maniobra de Serbia»

Thaçi ha respondido negando las acusaciones, ha amenazado con llevar a Marty a los tribunales y ha prometido «utilizar mis capacidades políticas y legales para sacar a la luz la verdad». Según el primer ministro de Kosovo, todo es «una maniobra de Serbia para minar los cimientos de la independencia de Kosovo», las acusaciones son «viejas» y carecen de sustancia. Thaçi fue uno de los máximos dirigentes del Ejército de Liberación de Kosovo (UÇK) que en 1999 combatía contra las tropas oficiales de Serbia por la independencia de la provincia. Según el informe de Marty, el UÇK habría asesinado a medio centenar de prisioneros serbios —algunos en territorio de la vecina Albania— y habría vendido después sus órganos. El autor del informe ha reconocido que, después de dos años de investigar, no ha aportado muchas evidencias de sus denuncias, pero confía en que la investigación aclarará muchos de esos puntos. En rueda de prensa ayer en París subrayó «haber presentado suficiente material para justificar una investigación que profundice, sea más seria e independiente y, sobre todo, cree las condiciones para que los testigos hablen».

En todo caso, su compatriota la ex fiscal Del Ponte ha asegurado que ella ya había denunciado los mismos hechos en sus memorias y que por ello pedía a la Unión Europea, a Estados Unidos, a la ONU y al Consejo de Europa que apoyen la investigación. «Durante 2008 llamé la atención sobre informaciones creíbles en torno a secuestros y desapariciones de personas en Kosovo en 1999, e indicios de que algunas de las víctimas fueron asesinadas para beneficiarse con el tráfico de sus órganos», ha señalado Del Ponte en una entrevista en la que asegura que sus denuncias están «respaldadas por evidencias físicas creíbles y comprobables, obtenidas durante una misión en el territorio de la República de Albania por investigadores del TPIY y de la Misión de Naciones Unidas en Kosovo».