Florence Woerth, Eric Woerth, Liliane Bettencourt, Francois-Marie Banier y Patrice de Maistre - AFP

Un tribunal investigará las actividades de la esposa del ministro de Trabajo francés

Liliane de Bettencourt contrató a la esposa del ministro cuando este ocupaba el cargo del ministro del Presupuesto

parís Actualizado:

El Tribunal de Nanterre desea investigar las actividades de Florence Woerth, la esposa del ministro de Trabajo, “salpicado” por el escándalo Liliane Bettencourt, la millonaria que contrató a la esposa del ministro, cuando este ocupaba el cargo del ministro del Presupuesto, responsable de la administración fiscal.

El Tribunal de Nanterre ha puesto su “dedo” judicial en la llaga más dolorosa del escándalo Bettencourt, anunciando que investigará las condiciones de la “contratación” de Florence Woerth, el 2007.

Florence Woerth fue contratada para trabajar en la empresa que gestiona los haberes personales de la multimillonaria. El director general de esa empresa orquestaba personalmente la evasión de capitales de Liliane de Bettencourt. En unas conversaciones privadas, grabadas por un mayordomo, el director de la empresa se refiere a Florence Woerth diciendo que “trabaja para nosotros”.

Políticos presuntamente corruptos

La apertura de una nueva investigación judicial acentúa un rosario de incontables sospechas, cuando el 64 por ciento de los franceses estiman que la clase política “está corrompida”. Otro 75 por ciento consideran “insuficientes” las medidas gubernamentales destinadas a “reducir el tren de vida del Estado”.

«Le Monde» se pregunta a toda página: “Tras las dimisiones del fin de semana, ¿hasta cuando podrá resistir Éric Woerth, ministro de trabajo...?”. La justicia y la administración fiscal siguen su curso, en el caso del fabuloso escándalo de Liliane Bettencourt. Pero pasarán muchos meses antes que se clarifique una oscura historia de masiva evasión de impuestos.

Sarkozy, su gobierno y su partido afirman que Woerth y su esposa son víctimas de un “proceso de intenciones”, denunciando la “caza de un hombre honrado”. Sin embargo, los contribuyentes más modestos no pueden entender con diáfana claridad como la esposa del ministro podía trabajar para la empresa que gestiona las propiedades personales de la multimillonaria que estaba evadiendo impuestos desde hace años.

Woerth pide una y otra vez que la justicia, la administración y una comisión parlamentaria investiguen su caso, para “dejar clara su inocencia”. Sin embargo, las revelaciones e intimidad del ministro y su esposa con los gestores del patrimonio de Liliane Bettencourt tejen una oscura tela de araña propicia a mil y una sospechas.

Fillon pide austeridad

Tras las dimisiones de Alain Joyandet y Christian Blanc, secretarios de Estado, François Fillon, primer ministro, ha vuelto a recordar la circular solemne de la semana pasada, invitando a todos los ministros a reducir y controlar los gastos, dictando normas estrictas de uso del parque automovilístico y pago de consejeros y “encargados de misión”.

Sin embargo, esa insistencia en la austeridad del comportamiento gubernamental quizá llegue un poco tarde. El sondeo de «Liberation», anunciando que el 64 por ciento de los franceses consideran “corrompida” a toda la clase política, parece poner de manifiesto que estamos asistiendo a la emergencia de una imprevisible marea de fondo.

Ante tal situación, se suceden los rumores y filtraciones sobre el “malestar” de los ministros que pudieran caer en desgracia. Sarkozy anunció personalmente un cambio de gobierno, el próximo mes de octubre. Los partes meteorológicos anuncian mal tiempo político persistente.