Terry Jones, con dos ejemplares del Corán - cordon press

Quema del Corán, incendiario pero legal

Si el pastor de Florida lleva finalmente a cabo su amenaza, estaría amparado por la Constitución de EE.UU. y el reconocido derecho a la libertad de expresión

pedro rodríguez
washington Actualizado:

Terry Jonesha suspendido de momento la polémica quema de copias del Corán este sábado -el noveno aniversario de la ofensiva terrorista del 11-S-. Su plan ha generado masivas críticas y reproches desde Washington a Roma, pasando por Kabul o el Gobierno español. Pero lo cierto es que si el pastor de Florida llevara finalmente a cabo su amenaza, estaría amparado por la Constitución de Estados Unidos y el reconocido derecho a la libertad de expresión pese a contenidos incendiarios.

El propio presidente Obama, en declaraciones a la cadena ABC, se sumó ayer a la larga letanía de suplicas y advertencias para que el pastor Jones, que va armado ante múltiples amenazas de muerte, no cumpla su ofensiva. Según Obama, "si me escucha, espero que comprenda que lo que se propone hacer es completamente contrario a nuestros valores como americanos". Con insistencia en que Estados Unidos "es un país construido sobre la noción de libertad y tolerancia religiosa".

Sin embargo, como profesor de Derecho Constitucional antes de llegar a la Casa Blanca, Obama sabe perfectamente que el reverendo Jones se encuentra en su derecho de ejercer lo que la doctrina del Tribuna Supremo de Estados Unidos califica como "simbólica expresión", amparada por la primera enmienda de la Constitución americana relativa a la sacrosanta libertad de expresión.

El Alto Tribunal fijó esta doctrina en el célebre caso "Texas versus Johnson" de 1989, en una sentencia que anuló la condena a un joven izquierdista que manifestó sus pasiones políticas quemando una bandera nacional en la convención nacional del Partido Republicano en Dallas.

Corriente patriótica

De hecho, la postura clara de la Corte Suprema en los casos de quema de banderas nacionales -extendida a otros frentes tan provocadores como las manifestaciones del Ku Klux Klan o de grupos neonazis en zonas públicas- ha provocado una corriente de reacción “patriótica” que promueve la aprobación de una enmienda constitucional para convertir en un delito federal la quema o mutilación de la bandera de las barras y estrellas. Pero esos proyectos nunca han reunido la necesaria mayoría de dos tercios en el Senado para prosperar.

Irónicamente, como represalia a la anunciada destrucción de coranes en Florida, activistas en el mundo musulmán están promoviendo la quema de banderas de Estados Unidos.

El Supremo en Washignton ha dejado claro que las formas de expresión que puedan resultar ofensivas, incluso a una mayoría, no pueden ser suprimidas por el gobierno a menos que exista un claro contenido de intimidación o evidente instigación a la violencia.

En este contexto jurídico de “dejar hacer” en aras de la libre expresión de las ideas, las únicas esperanzas de parar al reverendo Terry Jones, en caso de que finalmente decidiera hacerlo, pasan por la naturaleza y los bomberos.

Para este sábado, la predicción meteorológica apunta un riesgo de lluvia del treinta por ciento.

Las autoridades de la localidad de Gainesville, donde se encuentra el minoritario Dove World Outreach Center, han denegado el permiso para la hoguera dentro de su jurisdicción, con advertencias sobre una forzada intervención de bomberos y amenazas con enviar al reverendo la abultada factura por todos los servicios públicos empleados para hacer frente al fuego.