El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán, ayer en Trípoli, escuchando un discurso del líder libio, Gadafi. - REUTERS

«Erdogán y los suyos creen que entienden a Irán, pero no es así»

Las filtraciones de WikiLeaks revelan la crítica visión norteamericana de la relación entre Ankara y Teherán

CORRESPONSAL EN ESTAMBUL Actualizado:

«A pesar de su creencia de que conoce a su vecino Irán mejor que la mayoría de países, de acuerdo con nuestros contactos Turquía tiene tanta incertidumbre como el gobierno estadounidense y otros estados occidentales sobre qué pasa exactamente tras las puertas del régimen [iraní]». Esta contundente afirmación aparece en un cable enviado desde la embajada estadounidense en Ankara el pasado diciembre, y podría echar por tierra todas las pretensiones de la diplomacia turca respecto a Irán. A saber, que Ankara se convierta en el interlocutor indispensable al tratar con Teherán.

En un certero análisis de las relaciones entre ambos países, que ahora ha sido hecho público por las filtraciones de WikiLeaks, el entonces embajador James F. Jeffrey disecciona los intereses comunes de estos vecinos: «Turquía busca una relación más cercana con Irán por un deseo de estabilidad regional y evitar el conflicto; reconocimiento de Turquía como un puente indispensable entre el Este y el Oeste; afianzamiento de una relación energética y comercial a largo plazo; y esperanza de que el acercamiento a Turquía moderará el comportamiento del régimen iraní. Irán responde porque ve a Turquía como una defensa contra su aislamiento diplomático, una barrera contra las sanciones, y una válvula de seguridad para su población».

No obstante, el análisis de Jeffrey niega que Turquía pueda cumplir con el papel de mediador. «Turquía nunca ha persuadido a Irán de cambiar de rumbo en un solo asunto de interés estratégico para el régimen», puesto que los líderes de Teherán saben que, pase lo que pase, «Turquía no se levantará y se irá».

¿Habladurías?

Los documentos también relatan un encuentro entre el viceministro de exteriores, Feridun Sinirlioglu, y el embajador estadounidense en Teherán. Pocos días antes, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogán, había calificado las acusaciones de que Irán busca la obtención de armas nucleares de «habladurías». Según este documento, el diplomático norteamericano le habría mostrado a Sinirlioglu una copia de un discurso pronunciado por el presidente

Obama

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advirtiéndole de que EE.UU. se preguntaba si podía seguir confiando en Turquía como socio.

Ese mismo cable, titulado significativamente «Volviendo a meter en el redil a Erdogán respecto a Irán», y también firmado por Jeffrey, se detallan las diferencias entre el primer ministro turco y el presidente, Abdulá Gül, sobre la política a seguir hacia Teherán. Por ello, el documento asegura que se presionará a los altos cargos del gobierno turco y, «cuando surja la oportunidad, al presidente Gül, sobre su interés en prevalecer sobre Erdogán respecto a Irán».

Jeffrey fue el embajador estadounidense en Turquía entre 2008 y este mismo año, en que ha sido destinado a Irak. El sucesor designado por la Administración Obama, Frank Ricciardone, no ha conseguido ser ratificado por el Senado estadounidense, por lo que el puesto permanece vacío.