Tayip Erdogán y su esposa, en Seúl el mes pasado - AFP

Erdogán gana su primera batalla en la guerra del velo

Los islamistas turcos consiguen abolir parcialmente la prohibición de la prenda en la Administración

CORRESPONSAL EN ESTAMBUL Actualizado:

La celebración, esta semana, de los exámenes oficiales para personal estatal en Turquía ha señalado una gran victoria de los islamistas, moderados o no, en la cuestión del velo. Por primera vez desde la fundación de la República Turca —hace ya casi ocho décadas— las mujeres han podido presentarse a las pruebas vistiendo esta prenda. En la guía de examen colgada en la web del Alto Consejo Educativo se indicaba que «ya no es necesario hacer el test con la cabeza descubierta», como en años previos, en los que además era obligatorio presentar una fotografía luciendo el cabello.

Hasta este año, el velo estaba prohibido tanto en las universidades como en la administración pública. Esta cuestión ha sido el gran caballo de batalla de los diferentes partidos islamistas: tanto el Partido de la Virtud de Necmetin Erbakan (que accedió al poder en 1996 y fue derrocado por una amenaza de golpe militar) como el gobernante Partido Justicia y Desarrollo (AKP) de Tayip Erdogán han intentado abolir la prohibición.

El AKP estuvo a punto de conseguirlo en 2007, al introducir dos enmiendas en la constitución que hablaban del «derecho absoluto a la educación», sin «discriminación». No obstante, el CHP, el principal partido de oposición, presentó un recurso en el Tribunal Constitucional, que abolió las nuevas medidas y que casi logra la ilegalización del AKP. El partido de Erdogán ha esperado su momento desde entonces, y después de afianzarse tras la victoria en el referéndum constitucional, ha vuelto a la carga.

Un problema de los 60

«El problema del velo comenzó en los años 60, tras las grandes migraciones rurales hacia los centros urbanos. En el campo, el 90 por ciento de las mujeres se cubren, es una cultura común, independientemente de la religión a la que pertenezcan. Pero las hijas de esos emigrantes empezaron a reclamar un estatus más alto y a acudir a las universidades, y seguían llevando velo», explica a ABC Nesli Hanak, directora de Akder (Asociación de Mujeres contra la Discriminación), una ONG de sesgo islamista que reclama la igualdad de derechos para las mujeres con velo.

«Después del golpe de 1997, el velo se consideró en conflicto con el laicismo, por lo que se prohibió estrictamente», relata Hanak. «Las regulaciones establecidas describen cómo debe ir vestido un funcionario, no solamente en lo referido al velo, sino con el pelo, las uñas, los zapatos, los tacones… Es bastante totalitario, y estamos en contra de ello».

«El Tribunal Constitucional decidió en 1998 que, dado que la Constitución turca es laica, el velo ha de ser prohibido. Pero esta prohibición no está basada en una ley o en la Constitución, sino en una decisión de un tribunal, y por ello puede ser revertida», explica a ABC Osman Can, juez relator para el Tribunal Constitucional turco. Por ello, ya el pasado octubre, al inicio del curso escolar, el Alto Consejo Educativo anunció que las universidades públicas no podían expulsar a aquellas estudiantes que llevasen velo, como se venía haciendo hasta ahora. La medida provocó fricciones entre algunos rectores, que se han negado a aplicarla hasta que no les ha quedado más remedio que plegarse a la nueva normativa. La oposición alega que la nueva situación creará una presión hasta ahora inexistente sobre las que no usan velo, para que empiecen a llevarlo.

Lo sucedido ahora marca un antes y un después. Los exámenes de esta semana son para acceder a empleos estatales donde, sobre el papel, el velo sigue prohibido. Es de esperar que haya muchos que reclamen que, en nombre de la coherencia, el estado permita a esas jóvenes cubiertas trabajar como funcionarias. Pero ver a una mujer con velo tras una ventanilla estatal es algo para lo que gran parte de la sociedad turca no está preparada todavía.