Lula y Dilma Rousseff - REUTERS

Dilma Rousseff, heredera de Lula, lanzada a la presidencia de Brasil

La candidata oficialista saca 17 puntos al opositor José Serra para el 3 de octubre

VERÓNICA GOYZUETA
CORRESPONSAL EN SAO PAULO Actualizado:

Le bastó comenzar la campaña oficial al lado de su mentor, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, para que Dilma Rousseff se disparase como un cohete al primer lugar de las encuestas en la carrera por las presidenciales del 3 de octubre. A cinco semanas de los comicios, ha dejado muy mal parado a su opositor, José Serra, ex gobernador de Sao Paulo y hasta hace algunas semanas gran favorito. Los sondeos muestran a una Rousseff con 17 puntos de ventaja, con un 47% por ciento sobre el 30% de Serra, y con fuerza suficiente, al parecer, para imponerse en primera vuelta.

Para el politólogo David Fleischer, de la Universidad de Brasilia, «la entrada de Lula en la campaña, los primeros debates y la exposición de la candidata en la televisión y en el horario electoral gratuito, ayudaron al salto de Dilma». El tiempo de cada partido ante las cámaras es proporcional a su fuerza en el Congreso, lo que ya deja en ventaja al oficialista Partido de los Trabajadores (PT) y a sus aliados, que han sabido aprovechar bien el espacio con una propaganda de nivel cinematográfico.

La oposición, acorralada

La ascensión meteórica de Dilma Rousseff se explica por Lula, que por primera vez en 25 años no es candidato a nada. «Lula realiza su mejor desempeño en las elecciones en el papel de impulsar a su criatura», analiza Mauro Paulino, director de la encuestadora Datafolha. «La aprobación de los brasileños al gobierno está en el centro de esta elección», declaró el especialista, explicando que la figura de Lula también ha sido responsable de acorralar a la oposición.

Con una popularidad del 77% en julio, tras casi ocho años en el poder, Lula es un fenómeno político y está siendo tan importante en esta campaña que todos los candidatos, oficialistas y opositores, se esfuerzan por salir en las fotos con él. El uso de su imagen es tan insólito en la campaña de la oposición, que el PT ha presentando quejas ante el tribunal electoral.

Desde que Dilma

entró en campaña, Lula está a su lado. Las agendas de ambos están coordinadas para garantizar que pasen el mayor tiempo posible juntos. En los últimos días, Lula estuvo con Rousseff en la cuna política de su partido, Sao Bernardo, municipio industrial de la gran Sao Paulo y sede de los mayores sindicatos del país. Si Dios está con nosotros ¿quién está contra nosotros?, afirmó Lula al lado de su candidata en un mitín para operarios del sector automotriz, parafraseando un versículo bíblico de la epístola de San Pablo a los Romanos.

Las referencias bíblicas, las comparaciones míticas y mesiánicas, en el más puro estilo del presidente, están siendo usadas para presentar a Lula como el padre y a Dilma como la madre del pueblo brasileño, una imagen que está siendo usada repetidamente en la propaganda y en los discursos del «creador» y de su «criatura». Y en el séptimo día, Lula descansó en San Bernardo. Y recordando hechos recientes concluyó que fueron muy buenos para Dilma, la Madre del Brasil, comenta Ricardo Noblat, periodista y autor del blog más influyente del país.

Ya tiene «personal stylist»

En una elección que se considera ya ganada por Dilma Rousseff, los aliados comienzan a dibujar el futuro ministerio, y ya fue contratado hasta un «personal stylist para la futura presidenta, que desde que dejó su gabinete en la Presidencia pasó por una transformación que incluyó cirugía plástica, nuevo corte de cabello y la desaparición de las gafas, que le daban un aire demasiado serio. La candidata, sin embargo, evita cantar victoria. «Nadie gana la elección en las encuestas», comentó sobre los sondeos.

José Serra y su equipo corren a contrarreloj para tratar de invertir una tendencia que parece fortalecerse. Su grupo político, el Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), pierde espacio incluso en estados que antes le eran favorables, como Minas Gerais y Rio Grande do Sul. Serra también viene perdiendo la preferencia entre las mujeres y sólo mantiene el liderazgo en el sur del país. El PSDB debe ganar en la primera vuelta apenas el estado de Sao Paulo, donde el ex candidato presidencial Geraldo Alckmin es favorito.

Tercera en las encuestas con un 8 por ciento de las preferencias, Marina Silva, candidata por el Partido Verde (PV), se esfuerza por mostrar que sería ella la heredera más auténtica de Lula da Silva y la verdadera madre en la analogía propuesta por el presidente. Ex empleada doméstica, heredera política del ambientalista Chico Mendes, y ex ministra de Lula, Silva es la figura más interesante en una elección sin sorpresas, pero su aspecto frágil aún no conquistó suficientes electores.