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EE.UU.

Obama destituye a McChrystal como responsable de las tropas en Afganistán

El general David Petraeus, actual jefe del Estado Mayor norteamericano, reeemplazará a McChrystal

WASHINGTON Actualizado:

Tras reunirse cara a cara durante veinte minutos con el general Stanley McChrystal, el presidente Barack Obama formalizó este miércoles el relevo del comandante de todas las fuerzas aliadas en Afganistán. Al final, la abrasiva falta de discreción demostrada por el oficial de cuatro estrellas ha podido bastante más que otras consideraciones sobre el conflicto afgano, justo en un momento decisivo de cara a la retirada gradual de las fuerzas del Pentágono prevista para dentro de un año.

Al anunciar su decisión en la rosaleda de la Casa Blanca, acompañado por la cúpula del gobierno de Estados Unidos, Barack Obama afirmó que la salida del general McChrystal era "con certeza lo más adecuado para la misión en Afganistán, para nuestros militares y para nuestro país". Con insistencia en que el relevo no era producto de un desacuerdo sobre estrategia ni por "insulto personal", sino el resultado de una conducta que "no cuadra con los estándares que debe aplicar un general con mando".

Como deferencia hacia McChrystal, el presidente ha optado por aceptar su dimisión "con profundo pesar" en lugar de un cese que podría haber tenido consecuencias disciplinarias. En un escueto comunicado, el militar que ya no volverá a Kabul ni para recoger sus efectos personales ha justificado su relevo como una cuestión de coherencia: "Respaldo con firmeza la estrategia del presiente en Afganistán y estoy profundamente comprometido con las fuerzas de la coalición, las naciones aliadas y el pueblo afgano. Sólo por respeto a ese compromiso -y el deseo de ver que la misión tiene éxito- es por lo que presenté mi dimisión".

Entre los criticados por McChrystal están Joe Biden y el embajador norteamericano en Kabul

En última instancia, la fulminante salida de McChrystal ha resultado inevitable ante el polémico reportaje publicado por la revista "Rolling Stone", que incluye múltiples comentarios despectivos por parte del oficial y su plana mayor contra altos cargos de la Administración Obama con diversas responsabilidades en Afganistán. Entre los salpicados por ese despliegue de inoportuna candidez figuran el vicepresidente Joe Biden; el "zar" diplomático Richard Holbrooke; James Jones, consejero de seguridad nacional; y el embajador norteamericano en Kabul, el general retirado Karl Eikenberry. Además de la implicación de que Obama ni estaba preparado ni tampoco interesado para hacer frente al conflicto afgano.

Con todo, más allá de cuestiones sobre la ejemplar supremacía del liderazgo civil sobre las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, este pulso ha servido para poner en evidencia las crecientes dudas en Washington -que se extienden desde el propio Departamento de Defensa hasta el Congreso- sobre la posibilidad real de alcanzar una victoria en Afganistán. Un conflicto que ya dura más que la guerra de Vietnam, con mínimo respaldo entre la opinión pública americana y donde el Pentágono se ha gastado una fortuna y ha sacrificado más de un millar de sus soldados.

Petraeus sustituirá a McChrystal

Para cubrir inmediatamente la visible vacante de McChrystal, el presidente Obama se ha decantado a favor del prestigioso general David Petraeus, actualmente a cargo del Comando Central, mando regional en cuya jurisdicción figura el frente afgano. Tras una rápida pero requerida confirmación por parte del Senado, su cometido será repetir en Afganistán los éxitos que se le atribuyeron en Irak en el 2007. Una misión considerada como imposible por muchos analistas militares a tenor de las diferencias abismales entre esos dos países invadidos tras el 11-S.

Al hilo de la actual campaña iniciada en primavera, la violencia desplegada por la insurgencia de los talibanes en Afganistán se ha multiplicado provocando multiplicadas bajas en las filas aliadas. Las ofensivas para controlar las zonas de Marja y Kandahar se encuentran en una especie de limbo. Con el agravante de los santuarios enemigos en Pakistán y las crecientes dudas que lastran al gobierno de Afganistán, empezando por graves problemas de ineficacia y corrupción.

En lo que va de de junio, al menos 59 efectivos de la OTAN, incluidos 43 militares de Estados Unidos, han perdido la vida en Afganistán. Ritmo de bajas que coloca a este mes camino de convertirse en el más letal para las fuerzas de la Alianza Atlántica dentro del pulso militar que la Administración Obama insiste en calificar como "una guerra necesaria" en la que hay que perseverar.

Obama: «Es un cambio de personal no es un cambio de política»

Para intentar atajar especulaciones sobre consecuencias negativas para los aliados en Afganistán, el presidente Obama reiteró el principio de que "la guerra es algo más grande que un sólo hombre o mujer, ya sea soldado raso, general o presidente". Además de afirmar que el cambio de comandante no debe interpretarse como una alteración de actual estrategia aplicada a la guerra en Afganistán: "Es un cambio de personal no es un cambio de política".

Dentro de las limitadas voces oficiales que se han atrevido a defender la permanencia de McChrystal a pesar de sus indiscreciones ha destacado la opinión de las autoridades de Afganistán. El presidente Hamid Karzai y otras destacadas figuras políticas han insistido en que el gobierno de Kabul no se puede permitir en estos momentos un cambio en la jefatura de las fuerzas de la OTAN encuadradas en ISAF (International Security Assistance Force).

Karzai llegó a mantener este martes una teleconferencia con Obama para entre otras cosas reiterar su confianza en el general Stanley McChrystal. Con el argumento reiterado que el oficial en el punto de mira de la Casa Blanca había logrado mejorar efectivamente la situación sobre el terreno, haciendo más fluida la complicada relación entre las fuerzas de la Alianza Atlántica y el gobierno de Afganistán.

Ahmed Wali Karzai, el influyente medio hermano del presidente afgano, también había coreado esas peticiones. A la espera de una planeada ofensiva aliada sobre la zona de Kandahar, Ahmed pidió la vuelta a Afganistán de McChrystal al que calificó -a pesar de sus comentarios poco cuidadosos- como "la clase de persona que dice poco pero hace mucho", con el mérito de saber fomentar la confianza entre afganos.