Darsi Ferrer, tras salir de la cárcel, junto a su esposa - efe

El preso de conciencia cubano Darsi Ferrer cumplirá el resto de su condena en casa

Con la excarcelación del médico disidente, acusado de comprar ilegalmente dos sacos de cemento, el régimen de los Castro mantiene su “política de rostro amable” que comenzó tras la apertura del diálogo con la Iglesia católica

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Después de once meses y un día de prisión, el médico disidente cubano Darsi Ferrer fue juzgado al fin este martes por un tribunal de La Habana y condenado a un año y tres meses de cárcel. Declarado prisionero de conciencia por Amnistía Internacional, Ferrer fue acusado de comprar dos sacos de cemento en el mercado negro (delito de “receptación” para el régimen comunista), entre otros materiales para reparar su casa, así como de “atentado” por supuestamente agredir a un vecino procastrista de su barrio de Santos Suárez.

Los tres meses que le restan de condena, hasta el próximo 9 de septiembre, los cumplirá en su casa de La Habana, según informaron a ABC.es fuentes de organismos de derechos humanos y del periodismo independiente. En términos del sistema judicial cubano, Darsi Ferrer permanecerá estos meses en su domicilio “con limitación de libertad”.

Con el juicio y excarcelación de Ferrer, el régimen de Fidel y Raúl Castro mantiene su “política de rostro amable” de las últimas semanas, en las que ha liberado al disidente enfermo Ariel Sigler Amaya y trasladado de cárcel a otros doce prisioneros de conciencia, tras la apertura del diálogo con la jerarquía de la Iglesia católica cubana.

Si hubiera sido condenado a tres años de cárcel, como solicitaba la Fiscalía, “la dictadura hubiera dado un paso atrás; ha optado por la manipulación jurídica, condenar a Ferrer sin que ello conlleve su ingreso definitivo en prisión, para mantener una aparente flexibilidad de la que desconfío”, valoró Elizardo Sánchez, presidente de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn). Respecto a la salida del médico opositor de la prisión de alta seguridad de Valle Grande, el periodista independiente Carlos Río habla de “eufemismo, porque en Cuba no hay libertad”.

El mismo juicio se ha visto envuelto por la represión contra la disidencia. Según el testimonio de este periodista, un centenar de personas, entre opositores, activistas de derechos humanos y otros periodistas, se concentraron junto al edificio del Tribunal Popular Municipal de 10 de Octubre, constituido como sala del Tribunal Provincial de La Habana, para seguir el juicio. Otros veinte fueron detenidos antes de llegar al edificio, agregó.

La mayoría de los asientos de la sala fueron “copados” por las autoridades, lo que a juicio del activista de derechos humanos Elizardo Sánchez, suele ocurrir en los “juicios políticos”. Yusnaimy Jorge, la esposa de Darsi Ferrer, dijo por teléfono haber sentido “una emoción muy grande” al oír al público reunido gritar “¡libertad!”, “¡justicia!”, con “un enorme riesgo” por su parte. “Esta reacción demuestra la unión entre los hermanos de lucha”, señaló Jorge, satisfecha porque el juicio ha revelado que “Darsi no es un delincuente común, sino un médico de profesión cuyo único delito es soñar con una Cuba libre”.

Durante su estancia en Valle Grande, el disidente cubano se declaró en huelga de hambre para reclamar atención médica. Darsi Ferrer, que dirige el ilegal Centro de Salud y Derechos Humanos “Juan Bruno Zayas”, es uno de los seis médicos disidentes presos, junto a Óscar Elías Biscet o José Luis García Paneque. Nacido en 1969 en Pinar del Río, cada 10 de diciembre, el día mundial de los derechos humanos, organizaba marchas pacíficas en un parque de El Vedado. Después de la primera marcha fue expulsado del policlínico donde ejercía como médico de familia, según explicó a ABC su esposa, Yusnaimy Jorge. Luego se dedicó a trabajar en los barrios marginales.