Imagen de un hospital en Saint-Marc - e. villarejo

La epidemia de cólera en Haití se propaga «a velocidad explosiva»

La OMS pide a las autoridades haitianas prepararse para lo peor

enviado especial a haití Actualizado:

Con un amanecer empapado por la lluvia y las calles de Puerto Príncipe como si el terremoto hubiera sido antes de ayer, la Organización Mundial de Salud (OMS) sigue advirtiendo que el cólera aún no ha alcanzado su techo en Haití. Es más, asegura que la enfermedad, que hasta el momento ha causado 292 muertes y 4.147 hospitalizaciones, se propaga "a una velocidad explosiva".

Además, la OMS lanza un mensaje aún más inquietante: tampoco ha sido "contenido" y pidió a las autoridades haitianas prepararse para lo peor. No obstante, sí reconoce que la tasa de mortalidad ha descendido del 10 por ciento de los casos hace ocho días, al 7,7 por ciento.

En este sentido, otra organización internacional de salud, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), fue incluso más allá asegurando que el cólera se propaga "a una velocidad explosiva" y que la enfermedad "podría permanecer en Haití durante años". Un país, Haití que el pasado 12 de enero sufrió un terremoto que causó 250.000 muertos y provocó que un 1,5 milllones de personas se quedaran sin hoga

La operación de emergencia sanitaria se centra todavía en las zonas rurales a orillas del río Artibonite, el supuesto foco de una enfermedad que se transmite por agua y comida contaminada. Una campaña del Gobierno pide a los ciudadanos que se laven las manos con jabón o cloro de forma regular, que eviten comer verduras crudas y que hiervan toda la comida y el agua que consuman.

En la provincia de Artibonite, el director del hospital Albert Schweitzer, Ian Rowson, informó ayer a ABC de que efectivamente "aunque los casos registrados y nuevos ingresos hayan disminuido, no podemos decir que está estabilizada pues cada día son dados de alta 20 pacientes pero ingresan otros 20 por lo que aún no hay nada ganado". Eso sí, nada parecido a lo que sucedió hace ocho días.

El temor sin embargo se centra, con la llegada de las lluvias, en los campos de refugiados de Puerto Príncipe donde sobreviven los desplazados por el terremoto. Nueve meses después, otro miedo azota a Haití, el país más pobre de América.