Los Castro liberan a Ariel Sigler y trasladan a otros seis presos

Enfermo grave, fue llevado a su casa en una ambulancia

MADRID Actualizado:

CARMEN MUÑOZ

Dos días antes de que la Unión Europea revise la llamada «posición común» hacia Cuba y a tres días de la visita a la isla del alto cargo del Vaticano Dominique Mamberti, el régimen de los Castro liberó ayer a Ariel Sigler Amaya y trasladó a otros seis prisioneros de conciencia a cárceles más próximas a sus familias.

Su hermano Juan Francisco Sigler se quedó impresionado al verlo a llegar a su casa. «Aunque lo encontré espiritualmente fortalecido después de siete años de prisión, físicamente está destruido», declaró en conversación telefónica con ABC. El propio Ariel declaró a los medios que no voy a dejar de luchar por la libertad y la democracia en Cuba, voy a seguir luchando para que nuestros hermanos en prisión salgan en libertad», informa Efe. Destacó que «todos nos consideramos inocentes».

Sigler, de 47 años, fue excarcelado con la llamada «licencia extrapenal» por motivos de salud. Una especie de libertad condicional, porque en cualquier momento pueden volver tras las rejas. Era uno de los presos políticos del llamado «Grupo de los 75» de los que más se temía por su vida. Según relató por teléfono su hermano Miguel, «parece un cadáver de las enfermedades que tiene». Para exigir la liberación de Ariel y de otros 25 presos políticos, el ciberperiodista Guillermo Fariñas lleva 110 días de huelga de hambre. Él mismo consideró «esperanzadora» esta liberación.

Comprometido con la lucha

El viernes por la noche, el Gobierno cubano comunicó al arzobispo de La Habana, cardenal Jaime Ortega, su decisión de excarcelar a Sigler y acercar a otros seis presos más. Un beneficio para sus familias a la hora de visitarlos, pero no para ellos, que sólo cambian de cárcel. Es el segundo paso dado por la dictadura en el diálogo emprendido en mayo con la jerarquía de la Iglesia católica. El primero se produjo el pasado 1 de junio, con el traslado de otros seis disidentes encarcelados. Aún quedan cinco por mover, así como entre veinte y treinta con graves problemas de salud.

Ariel Sigler estaba ingresado en el hospital Julito Díaz, de La Habana, desde agosto de 2009 y ayer fue trasladado en una ambulancia escoltada por una patrulla policial hasta su casa de Pedro Betancourt (Matanzas). Sigler no sólo ha sobrevivido a duras penas encarcelado durante más de siete años, sino que tiene la desgracia añadida de ser el único preso de político en silla de ruedas. De complexión robusta y campeón de boxeo en su juventud, ha perdido más del 40% de su peso. Se quedó parapléjico en las cárceles castristas debido a «una neuropatía carencial asociada a problemas nutricionales», junto a otros problemas de estómago, esófago y garganta. Preside el Movimiento Independiente Opción Alternativa y fue condenado tras la oleada represiva de 2003 junto a su hermano Guido. Su familia espera que el régimen comunista le permita recibir tratamiento médico en el extranjero.

Los seis presos políticos trasladados a centros penitenciarios más próximos a sus lugares de residencia son Héctor Fernando Maseda, Juan Adolfo Fernández Sáinz, Omar Moisés Ruiz Hernández, Efrén Fernández Fernández, Jesús Mustafá Felipe y Juan Carlos Herrera Acosta.

Las Damas de Blanco, las esposas de los presos del «Grupo de los 75», calificaron la última medida del régimen castrista como un «paso positivo, pero no suficiente». Al mismo tiempo, el portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (Ccdhrn), Elizardo Sánchez, denunció a ABC la «manipulación» del régimen: «Es obvio que persigue objetivos mediáticos con este goteo» de liberaciones y traslados de presos políticos.