Canadá intenta resucitar y dar nuevo contenido al G-8

El foro de las democracias más industrializadas y Rusia quedaría dedicado a temas de seguridad internacional

ENVIADO ESPECIAL A TORONTO Actualizado:

Con la emergencia del G-20 como el escenario más representativo para abordar los grandes retos económicos del mundo, el más restringido G-8 parecía arrumbado a la extinción. Pero el gobierno de Canadá, aprovechando su papel de anfitrión de ambos foros, ha apostado por intentar resucitar la importancia conjunta de Estados Unidos, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia.

De acuerdo a los planes de los canadienses, la cumbre del G-8 iniciada ayer en un blindado hotel a las orillas de un largo en la zona de Muskoka debería centrarse en el frente de la seguridad internacional, incluyendo también temas de desarrollo. Con este objetivo, se han extendido invitaciones a los gobiernos de Argelia, Egipto, Nigeria, Senal, Suráfica, Etiopía, Malawi, Colombia y Jamaica.

Se suponía que la cita de Canadá del G-8 sería la última pero la presidencia rotatoria de Francia ha indicado su intención de seguir con esta convocatoria el año que viene. En Muskoka, se quisiera orquestar algún resultado concreto. Con especial insistencia en un nuevo compromiso para destinar miles de millones de dólares en ayuda internacional a programas de salud maternal e infantil en el Tercer Mundo, con especial atención a las grandes necesidad de África.

Con todo, el historial del G-8 en la lucha contra la pobreza ofrece resultados limitados. En el 2005, los países más ricos prometieron aumentar sus respectivas ayudas al desarrollo hasta llegar a los 50.000 millones de dólares. Pero según las cuentas de un reciente informe interno, ese compromiso está todavía bastante lejos de materializarse.