Reacción de los guardaespaldas de Ahmadineyad al oír una explosión. - REUTERS

Una explosión al paso del vehículo de Ahmadineyad enciende las alarmas sobre un posible atentado

Algunos medios han informado del lanzamiento de «una granada de mano» contra el presidente iraní, mientras que fuentes presidenciales tratan de restar importancia al suceso

Beirut Actualizado:

¿Granada de mano o petardo? ¿Intento de atentado o un simple malentendido? El presidente iraní, Mahmoud Ahmadineyad, ha monopolizado una jornada más las noticias de Irán aunque esta vez por motivos diferentes a la tradicional crisis nuclear o los ataques verbales a Israel. Una explosión a «cien metros», según las primeras versiones, del vehículo del dirigente ultraconservador ha encendido todas las alarmas que los medios del régimen se han encargado de ir acallando según pasaban las horas. El incidente se ha producido en la ciudad de Hamadán, 335 kilómetros al suroeste de Teherán, a la que Ahmadineyad se había desplazado para darse uno de sus habituales baños de masas.

Desde que llegara a la presidencia en 2005 el presidente ha combinado una intensa agenda internacional con una no menos completa agenda interna realizando decenas de viajes a las provincias del país, su principal nicho de sus votos, pero es la primera vez que se ve envuelto en un suceso de este tipo.

La oficina presidencial ya ha confirmado la detención de una persona y la apertura de una investigación

El primer medio en hacerse eco de la explosión ha sido la web conservadora Khabaronline que ha informado del lanzamiento de una «granada de mano» contra el vehículo presidencial, que ha explotado «cerca del coche en el que viajaban los periodistas que cubrían el evento». Con el paso de las horas, la «granada de mano» se ha convertido en un simple «petardo» y siguiendo la línea marcada por la oficina del Presidente se ha restado importancia al suceso. Como destaca el diario The National, diario de los Emiratos Árabes Unidos, otras agencias como Fars han acentuado la ambigüedad de la explosión y han decidido usar desde el primer momento la palabra «narenjak», que en farsi sirve para designar al mismo tiempo una granada de mano militar y un petardo casero.

Ahmadineyad habló ante su público en el campo de fútbol de la localidad y no dijo una palabra sobre lo ocurrido. Fueron sus asesores los que se han encargado de ofrecer a los medios la versión oficial de los hechos que habla de «la explosión de un petardo a quinientos metros del vehículo oficial». La propia oficina presidencial, sin embargo, ha confirmado la detención de una persona y la apertura de una investigación. La agencia oficial IRNA, por su parte, ha acusado a los medios extranjeros de «remover en aguas revueltas» y han argumentado que los jóvenes iraníes «suelen hacer explotar petardos en señal de alegría durante celebraciones especiales, como la fiesta de Año Nuevo, o al final de los partidos de fútbol». La cadena Al Jazeera han citado a testigos presenciales que han asegurado que se trató de «un adolescente que lanzó un cohete». Otros medios árabes han ido aún más lejos y en sus primeros balances han apuntado incluso a la posible autoría de Jondolá, el grupo independentista baluchi que en los últimos meses ha sido el más activo en su lucha contra las autoridades.

En el punto de mira

Este suceso se han producido apenas 48 horas después de que el propio dirigente fundamentalista acusara a Israel de organizar un intento de asesinato contra su persona en un acto organizado junto a estudiantes iraníes en el extranjero de vacaciones en Teherán. Los rumores sobre posibles intentos de asesinato sonaron con fuerza también en 2008 cuando Ahmadineyad, acusó a sus «enemigos» de haber planeado su asesinato durante la visita oficial realizada a Irak en marzo. «De acuerdo con informes fiables de los servicios de inteligencia, nuestros enemigos tenían planes para secuestrar y matar a vuestro servidor. Pero, intencionadamente, hicimos cambios de última hora en nuestra agenda», aseguró el presidente durante una reunión de clérigos en la ciudad santa chií de Qom.

Ese mismo año, el ex embajador de Irán en Roma, Abolfazi Zohrevand, denunció que su presidente sufrió un intento de asesinato tras ser sometido a una “radiación de alta intensidad” durante el viaje que realizó a Italia para asistir a la cumbre de la FAO, la Organizacion para la Alimentacion y la Agricultura de Naciones Unidas, celebrada en Roma.

Inestabilidad interna

Ha discurrido más de un año desde las polémicas elecciones que llevaron a Ahmadineyad a la reelección y el régimen ha conseguido sofocar por la fuerza la voz de los opositores que denunciaron la manipulación de los comicios. Cientos de presos políticos siguen en las cárceles del país, según denuncian las organizaciones humanitarias, y algunos de ellos están condenados a muerte por los que fueron los incidentes más graves desde la creación de la república islámica.

A los problemas políticos internos hay que sumar las nuevas sanciones impuestas a la república islámica por su negativa a congelar el programa nuclear. La insistencia de Teherán en su «derecho a un programa atómico con fines pacíficos» ha colmado la paciencia de socios habituales como China y Rusia que dieron la espalda al régimen islámico votando a favor del endurecimiento de unas sanciones que aíslan cada vez más al país de Occidente. Mahmoud Ahmadineyad ya ha adelantado su intención de volverse a sentar en la mesa de negociación a partir de septiembre, pero no está clara la respuesta por parte de los miembros del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.