Jean-Claude Duvalier, rodeado de guardaespaldas, a su regreso a Haití - AFP

Varias ONG piden detener a Duvalier

El ex dictador haitiano asegura que no viene a «hacer política» sino a la reconstrucción del devastado país

LUIS DE VEGA
E. ESPECIAL A PUERTO PRÍNCIPE Actualizado:

Haití ha vivido como un terremoto mediático y político el regreso por sorpresa del ex presidente Jean-Claude Duvalier a su país, lo que es interpretado como un nuevo factor desestabilizador en medio del caos político reinante. Hacía un cuarto de siglo que los militares lo derrocaron y pusieron fin a su dictadura obligándole al exilio.

Nadie sabe cuáles son sus intenciones y por qué este es el momento elegido, por más que haya dejado entrever a sus más allegados que vuelve a su país por la situación tras el terremoto, que causó más de 220.000 muertos el 12 de enero de 2010. «No vengo a hacer política», dijo a una radio local. «Vengo para la reconstrucción», añadió.

«El presidente no ha vuelto antes porque había muchos problemas políticos y su seguridad no estaba garantizada. Fue una medida de precaución que apoyábamos todos sus amigos. Pero hoy hemos cambiado de opinión», explicó a los medios de comunicación Henry Robert Sterling, un antiguo compañero de colegio y amigo del dictador que fue durante su régimen embajador en Madrid y París. «He estado con él, le he preguntado, pero no me ha respondido el porqué de su regreso», añadió. «Según la ley haitiana, todo presidente y ex presidente tiene derecho a disponer de un pasaporte, esté en el exilio o no».

En el Hotel Karibe

La expectación fue enorme ayer durante toda la jornada en Puerto Príncipe. Más de un centenar de reporteros de todo el mundo pasaron varias horas apostados a la puerta del Hotel Karibe, uno de los establecimientos más lujosos de la capital, donde se aloja el mandatario. Estaba prevista una comparecencia pública que, según Sterling, no pudo organizarse por falta de infraestructura para tantos periodistas. Sus explicaciones no parecían convincentes.

A la hora de cerrar esta edición, Duvalier no había abandonado el establecimiento y muchos se preguntaban si seguían en pie las causas que tenía pendientes con la Justicia de su país por los abusos cometidos durante los quince años en el poder. Organizaciones como Amnistía Internacional o Human Rights Watch han reclamado su detención y procesamiento, pero Sterling no quiso responder al respecto. «Esos hablan mucho», zanjó refiriéndose a las ONG, con la aparente calma de alguien que no teme la detención del ex presidente.

Cientos de seguidores lo esperaron en la tarde-noche del domingo en el aeropuerto de la capital, donde aterrizó en un vuelo de Air France procedente de París, acompañado de su esposa y hombres de su confianza.

El regreso de «Baby Doc», con la connivencia del presidente Preval, ha causado una enorme expectación

Tras ser recibido y arropado en el salón diplomático, el ex mandatario salió rodeado por miembros de la Policía Nacional de Haití. También seguían muy de cerca sus movimientos miembros de la Policía de Naciones Unidas. Los cascos azules asimismo estuvieron toda la jornada apostados en la puerta del Hotel Karibe.

Duvalier insiste en que viene a ayudar y que su regreso está relacionado con el terremoto, pero a nadie escapa que no habría entrado en el país sin la autorización o la connivencia del actual jefe del Estado, René Préval, que es, además, un antiguo opositor suyo.