El tráfico de órganos golpea el prestigio del Estado kosovar

El Consejo de Europa revela los abusos con presos serbios durante la guerra

ENVIADO ESPECIAL A KOSOVO Actualizado:

En un suburbio del sureste de Pristina, entre descampados y edificios a medio construir, se encuentra una casa anodina que albergaba la clínica «Medicus». En la nieve que rodea todo el edificio no se aprecia ni una huella de nadie que haya venido por aquí ni siquiera a curiosear, a pesar de que detrás de esas ventanas con cristales tintados, un cirujano turco efectuaba hasta hace dos años trasplantes clandestinos de riñón a pacientes que pagaban por ello.

El senador suizo Dick Marty, que ha dirigido el informe del Consejo de Europa sobre el tráfico de órganos de prisioneros de guerra serbios durante la guerra, insiste en que el hecho de que esta clínica operase a pesar de la numerosa y activa presencia internacional en Kosovo demuestra que «a partir del verano de 1999 en la situación de gran confusión que reinaba en toda la región» la guerrilla que luchaba por la independencia de Kosovo, la UÇK dirigida por el actual jefe del Gobierno Hashim Thaci, pudo cometer todo tipo de barbaridades con los serbios y con los albaneses que fueron considerados traidores a la patria, tanto en territorio kosovar como en el de la vecina Albania, incluyendo el asesinato de prisioneros para extraerles los riñones que fueron vendidos a una trama internacional que realizaba los trasplantes.

En todo Kosovo no es posible encontrar a nadie que acepte siquiera la idea de reconocer que algo así pudo suceder. En Kosovo el sentido de lealtad comunitaria es algo sagrado y mucho más hacia aquellos que arriesgaron su vida en la guerra contra Serbia y que hoy, por cierto, siguen llevando armas y forman parte de las fuerzas de seguridad de la nueva república independiente.

Los lobos y la niebla

Que Kosovo es un país donde la corrupción es un grave problema lo sabe muy bien Esat Mazreku, coordinador del Instituto Democrático de Kosovo (KDI), una ONG que aspira a ser la representante local de Transparency International. «En Kosovo —afirma— se dice que a los lobos les gusta la niebla» y la niebla es un sistema judicial extremadamente débil que no puede gran cosa frente a ese mecanismo de lealtades étnicas que envuelve casi toda la vida política y económica del país.

El propio Thaci ha respondido al informe de Marty comparándole con Goebels y negando todas las acusaciones que se le hacen en el informe. Agron Bajrami, redactor jefe del diario más importante de Kosovo, el Koha Ditore, reconoce que en los Balcanes «se han tapado muchas cosas en nombre de la reconciliación, pero cuando utilizan el pasado con razones políticas, es diferente. Yo he cubierto como periodista la mayor parte de los hechos que se mencionan en el informe y puedo decir que el caso del supuesto tráfico de órganos no es cierto, pero se ha puessto porque se ha querido hacerlo más terrorífico». Tiene razón cuando dice que no todo el pasado se ha olvidado, como demuestra que el mes que viene dos jefes de la UÇK vayan a ser juzgados en Albania por torturas y asesinato durante la guerra. Para Bajrani, el relator del Consejo de Europa «intenta atacar a los norteamericanos, sabiendo que Kosovo es un producto norteamericano».

Muchos creen que el informe ha creado una atmósfera tan estresante entre los medios políticos kosovares que hará prácticamente imposible cualquier investigación por parte de EULEX, la misión europea encargada de ayudar a formar un sistema judicial y policial en Kosovo .