Al Shabab, el peor enemigo para la entrega de ayuda a Somalia
Un niño espera recibir atención médica - EFE

Al Shabab, el peor enemigo para la entrega de ayuda a Somalia

Las escasas tropas de la Unión Africana son incapaces de frenar a las milicias islamistas

ENVIADO ESPECIAL a dadaab Actualizado:

La sequía en Somalia no es solo meteorológica, sino también militar. Dos semanas después de que Naciones Unidas decretara la situación de hambruna, las milicias islamistas de Al Shabab —rama de Al Qaida en el Cuerno de África— comienzan a recoger los frutos de la apatía internacional. El teniente coronel Paddy Ankunda, portavoz de la misión de la Unión Africana en Somalia, aseguró a ABC que en los próximos días se espera un recrudecimiento en los ataques de las milicias islamistas, encaminado a frenar la entrega de ayuda humanitaria. «Tras el inicio del ramadán, los rebeldes de Al Shabab se están rearmando para romper el operativo de seguridad que rodea la distribución de ayuda en Mogadiscio», dijo el militar.

Ankunda apuntó que, pese a que las fuerzas rebeldes están «especialmente afectadas» por la hambruna que asuela la zona, cerca de 300 nuevos combatientes han viajado hasta la capital somalí en los últimos días.

El pasado miércoles, el Programa Mundial de Alimentos inició un puente aéreo encaminado a transportar a diario cerca de 10 toneladas de alimentos entre la capital de Kenia, Nairobi, y la somalí, Mogadiscio. Un operativo, que desde su puesta en funcionamiento, ha estado en el punto de mira de los ataques de los integristas de Al Shabab.

«La solución no pasa por una ayuda humanitaria, sino militar», asegura Abdisalam Yunis, recién llegado al campo de refugiados de Dadaab, en la frontera entre Kenia y Somalia. Como Yunis, cerca de 1.300 personas llaman cada día a las puertas de este centro de acogida huyendo de la hambruna y la sequía que afectan a su país.

Sin embargo, Occidente se mantiene a la expectativa. Al menos, en el terreno militar. Ahora mismo, la «exclusiva» de la defensa de Somalia corresponde a las tropas la Unión Africana, que mantiene desplegados a 9.200 soldados de origen burundés y ugandés, un pobre efectivo militar incapaz de frenar la amenaza islamista, que ya controla cerca del 60 por ciento del territorio.

Los precedentes internacionales en la región son desalentadores. En 1993, durante la campaña para derrotar al general Mohamed Farrah Aidid, 18 marines fallecieron en la malograda batalla de Mogadiscio. Un enfrentamiento en las calles de la capital de apenas un día de duración, pero en el que al menos medio millar de insurgentes perdieron la vida.

Curiosamente, solo un año antes de esta operación militar, Naciones Unidas decretó una hambruna en la región. La situación, por lo demás, no deja de empeorar, después de que la ONU declarase ayer la hambruna en un total de cinco regiones del país.