Los rebeldes sirios se retiran de su feudo en Homs

La oposición teme que se lleve a cabo una matanza entre los civiles que les han apoyado abiertamente

DANIEL IRIARTE
CORRESPONSAL EN ESTAMBUL Actualizado:

Tras veintisiete días de bombardeos y combates, ha caído Baba Amro, el barrio de Homs que encarnaba la resistencia al régimen de Bashar al Assad. Los insurgentes del Ejército Sirio Libre se admitieron incapaces de seguir resistiendo el terrible embate de la Cuarta División Acorazada, dirigida por Maher al Assad, hermano del presidente. Por unas horas, pareció que la nieve podía retrasar el avance de las tropas leales a Assad, pero, finalmente, su abrumadora superioridad militar terminó imponiéndose.

«Ha habido una retirada táctica. El Ejército Sirio Libre ha dejado Baba Amro debido a las brutales acciones del régimen contra los civiles», aseguró el jefe militar de los insurgentes, el coronel Riad al Assad, desde su base en el sureste de Turquía. «Pero la lucha contra Assad continuará hasta su derrocamiento», añadió.

Apenas unos pocos combatientes permanecían anoche en el barrio para cubrir la retirada de sus compañeros. Mientras tanto, en un paisaje nevado, las tropas regulares penetraban en el distrito desde todas las direcciones, liquidando a los escasos rebeldes con los que se iban encontrando. «Hemos limpiado la zona de grupos armados. Los soldados han revisado cada calle, túnel y casa, buscando armas y hombres armados. Todavía queda un poco de trabajo por hacer, pero puedo asegurar que Homs ha vuelto a ser territorio seguro», aseguró un funcionario de la seguridad siria a la agencia Efe.

Civiles atrapados

Se calcula que al menos cuatro mil civiles permanecen en el barrio, bien por miedo a los soldados del gobierno, o porque han decidido quedarse en sus casas para evitar los saqueos. «Advertimos al régimen de que se abstenga de toda represalia contra la población civil, y le hacemos plenamente responsable de su seguridad», dijo el Ejército Sirio Libre en un comunicado tras la retirada.

De hecho, muchos opositores temen el régimen propicie una matanza entre unos civiles que durante estos meses han cooperado abiertamente con los rebeldes. «Hacemos un llamamiento a la comunidad internacional y a los países árabes e islámicos a intervenir inmediatamente para prevenir una eventual masacre en las próximas horas contra decenas de miles de niños, mujeres y ancianos», pidió el Consejo Nacional Sirio.

El Consejo también apeló a la comunidad internacional a «hacer presión sobre el régimen criminal» para que la Cruz Roja pueda «evacuar a las víctimas y a los heridos y asegurar corredores humanitarios de emergencia para hacer llegar ayuda médica y alimentaria». De hecho, Hisham Hassan, el portavoz de dicho organismo, dijo desde Ginebra que sus equipos en Siria no habían podido penetrar ayer en Baba Amro. A pesar de los intentos de negociación tanto con los rebeldes como con las tropas gubernamentales, la Cruz Roja Internacional y el Creciente Rojo Sirio sólo habían podido acceder al vecindario dos veces durante la semana pasada.

«Homs está aislado del mundo. Los mártires están siendo enterrados en jardines y parques porque la presencia de francotiradores del Ejército les impide llegar a los cementerios», aseguran los activistas en un comunicado. «Los doctores y enfermeras que servían en los hospitales y clínicas improvisados ya no están allí debido a las redadas en estas instalaciones y a las amenazas de que sus familias serían asesinadas», afirman.

Por su parte, el recién nombrado enviado de las Naciones Unidas para Siria, Kofi Annan, ex secretario general de dicho organismo, dijo que esperaba visitar el país «pronto». El régimen, que esta semana prohibió la entrada al país de la jefa de ayuda humanitaria de la ONU, Valerie Amos, mantiene las distancias respecto a Annan. «Estamos esperando una clarificación de la ONU sobre la naturaleza de su misión», declaró el portavoz de exteriores, Yihad Al Maqdisi.

El Reino Unido anunció ayer el cierre de su embajada en Damasco «por motivos de seguridad», si bien indicaron que esto no supone una ruptura de relaciones diplomáticas, dado que la legación siria en Londres seguirá abierta. «Hemos mantenido la Embajada en Damasco, pese a la violencia, para tener un canal de comunicación con todas las partes en Siria y para hacernos una idea sobre la situación desde el terreno. Sin embargo, en estos momentos hemos considerado que el deterioro de la seguridad en Damasco supone un riesgo para el personal y para las instalaciones de nuestra Embajada y se ha tomado, en consecuencia, la decisión de retirar al personal», dijo el ministro de Exteriores William Hague.

Mientras tanto, la Liga Árabe quiso desvincularse como organismo de cualquier intento de armar a los rebeldes, pese a que previamente defendieron esta opción los gobiernos de Qatar, Arabia Saudí y Kuwait, cuyo Parlamento votó ayer a favor de apoyar a la insurgencia y pidió a su Gobierno que corte relaciones con Siria.

Pero otros países de la Liga, como Irak, Líbano, Egipto o Argelia, se han mostrado en desacuerdo con tal iniciativa. «Soy contrario al uso de la violencia, y la Liga Árabe no tiene relación con el envío de armas», declaró ayer el secretario general del organismo, Nabil Al Arabi.

De hecho, las especulaciones acerca del suministro de armas a los rebeldes se dispararon ayer después de que un presunto general del Ejército Sirio Libre afirmase ante la prensa internacional haber recibido asistencia militar de Estados Unidos y Francia, incluyendo misiles antiaéreos. «Con todo eso, venceremos a Bashar. Tres cuartas partes de las armas de Assad no funcionan, y si Dios quiere, en diez días oiréis las buenas noticias sobre el Ejército Sirio Libre», aseguró el militar. «Desde ayer, el ESL ha empezado a derribar aviones. Ayer derribó tres», afirmó. Dicha información no ha podido ser comprobada de forma independiente, pero algunos analistas han interpretado esas declaraciones como un intento de elevar la moral de unos combatientes que, en esos momentos, todavía resistían, cada vez con menos esperanza, en Baba Amro.