El Papa pide a los cristianos fortaleza ante la persecución

Critica el laicismo de Occidente y la intolerancia violenta en Oriente Próximo

CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

Bajo el impacto de la noticia del tremendo atentado contra cristianos coptos en Alejandría, Benedicto XVI afirmó ayer que «la humanidad no puede resignarse a la fuerza negativa del egoísmo y la violencia, no puede acostumbrarse a conflictos que provocan victimas y ponen en peligro el futuro de los pueblos». En su homilía de la misa de la Jornada Mundial de la Paz, el Papa recogió «el grito de tantos hombres, mujeres niños y ancianos victimas de la guerra, que es el rostro más horrendo y más violento de la historia».

El Santo Padre dirigió un vigoroso llamamiento a «no ceder a la resignación ante las tensiones amenazadoras de estos momentos y, sobre todo, ante los abusos y la intolerancia religiosa que golpea hoy de modo particular a los cristianos». Benedicto XVI pidió «el esfuerzo constante de los responsables de las naciones» pero, sobre todo, «que cada persona esté animada por un autentico espíritu de paz, que debemos suplicar en nuestra plegaria y vivir en las relaciones cotidianas en todos los ambientes».

El Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de la Paz lleva este año por titulo «Libertad religiosa, camino de la paz», y el Santo Padre subrayó en su homilía que la libertad religiosa, pisoteada en muchos países, «es un elemento imprescindible en un Estado de derecho, síntesis y cumbre de todos los derechos y libertades fundamentales».

El Papa explicó que asistimos a dos tendencias opuestas y negativas, por un lado el laicismo que «margina a la religión para confinarla a la esfera privada» y por otra el fundamentalismo, que «en cambio quisiera imponerla a todos por la fuerza». Y afirmó que «la libertad religiosa es el camino privilegiado para construir la paz». «Comprendemos que la paz no se alcanza con las armas, ni con el poder económico, político, cultural o mediático. La paz es la obra de conciencias que se abren a la verdad del amor», concluyó.

En la misa de la fiesta de Santa María, Madre de Dios, el Papa comentó que este título «subraya la misión única de la Virgen en la historia de la salvación, una misión que constituye la base del culto y la devoción que le dedica el pueblo cristiano».

Por otro lado, Benedicto XVI anunció que peregrinará en octubre a la ciudad italiana de Asís, patria de San Francisco, para presidir un encuentro interreligioso por la paz y conmemorar así el 25 aniversario de la Jornada Mundial del Rezo por la Paz, que Juan Pablo II convocó en el mismo lugar en 1986. Por primera vez en sus cinco años de Pontificado, Benedicto XVI convocó ese encuentro con representantes de todas las tradiciones religiosas del mundo.