La oposición siria crea un frente común para derribar a Al-Assad
Un manifestante sirio se planta frente a un cañón de agua en la localidad de Hama - EFE

La oposición siria crea un frente común para derribar a Al-Assad

Un nuevo viernes sangriento deja quince muertos, entre ellos un niño, en las manifestaciones contra el régimen

ROBERTO GONZÁLEZ
CORRESPONSAL EN DAMASCO Actualizado:

La oposición siria dio ayer un nuevo paso político para liderar el cambio contra Al Assad al anunciar la creación de la Organización General para la Revolución Siria. Un comunicado emitido por las diversas formaciones firmantes explicaba que la institución nace «para ser representante de los revolucionarios dentro y fuera de Siria». Mientras tanto, y bajo el eslogan «La promesa de que venceremos», Siria volvió a vivir ayer un nuevo viernes teñido de sangre.

Al menos quince civiles murieron, según indicó el Observatorio Nacional para los Derechos Humanos, durante las manifestaciones que siguen agitando el país por quinto mes consecutivo y que ponen cada vez más entre las cuerdas al presidente Bashar al-Assad. Once personas perdieron la vida en la región de Daraa, entre ellas un niño, cuando las fuerzas de seguridad abrieron fuego para dispersar las concentraciones. También se registraron tres muertes en Homs y otra en Harasta, en los alrededores de Damasco. Los medios oficiales, en cambio, sólo informaron de la muerte —a manos de hombres armados— de un civil y un policía en Daraa.

Estas nuevas muertes se producen a pesar de que Al-Assad asegurara el miércoles al secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, que las operaciones militares habían llegado a su fin. Sin embargo, los fallecimientos siguen desangrando al país y las manifestaciones parecen imparables. En Homs se oyeron cánticos como «Bye bye, Bashar. Nos vemos en La Haya» en referencia al reciente informe emitido por el Consejo de Seguridad de la ONU según el cual las fuerzas de seguridad siria han cometido «crímenes contra la humanidad».

Presión internacional

Desde la sede la ONU, el representante permanente de Siria, Bashar al-Yaafri, intentó ayer detener la creciente presión internacional contra el presidente Bashar al-Assad. «Determinados países miembros en el Consejo lo utilizan como un instrumento para sus estrategias ilegítimas contra Siria y la región», dijo al-Yaafri. Sin embargo, nada apunta a que los esfuerzos diplomáticos de Damasco vayan a dar frutos.

En la condena más dura hasta el momento, EE.UU. y la UE exigieron el jueves por primera vez la salida de Al-Assad. «Por el bien de la ciudadanía siria, es hora de que el presidente Al-Assad se aparte del poder», reclamó Barack Obama a través de un comunicado. Por su parte la representante de la diplomacia europea, Catherine Ashton, declaró que «la UE considera que Bashar al-Assad ha perdido toda la legitimidad a los ojos del pueblo sirio y es necesario que se vaya». Reino Unido, Francia y Alemania emitieron otro comunicado en el que pidieron al dictador que «deje el camino libre en interés de Siria y de la unidad de su pueblo». Tan sólo Rusia alzó la voz para tender una mano amiga a su estrecho aliado árabe. El portavoz de Exteriores ruso rechazó «cualquier medida que anime a los radicales que están aumentando la tensión en Siria».