Mi oficina, mi gimnasio
Practicar algún ejercicio en horas de trabajo mejora la salud y el rendimiento laboral - ABC

Mi oficina, mi gimnasio

Empresas de Estados Unidos abren espacio y tiempo para la práctica del deporte durante la jornada laboral y combatir así el sedentarismo y el estrés

MARÍA G. PICATOSTE
CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Actualizado:

Estar sentado es malo para su salud. Quizá le parezca un tanto exagerado, pero todos los estudios sobre la relación entre pasar muchas horas al día sentado y padecer ciertas enfermedades lo avalan. Un equipo de la Sociedad Americana contra el Cáncer, liderado por la doctora Alpa Patel, realizó un extenso estudio con una muestra de más de 100.000 personas durante catorce años con el que se determinó que pasar más de seis horas al día sentado aumentaba el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, independientemente de si se hace ejercicio o no. Este sedentarismo impuesto por el hecho de trabajar en una oficina también está relacionado con la diabetes, la obesidad, enfermedades respiratorias y problemas del sistema nervioso central. «Hay que tratar de cualquier manera de reducir el tiempo que pasamos sentados», advierte la doctora Patel, quien recomienda caminar a la mesa de un compañero en vez de llamar o enviar un correo, o tomarse un descanso de cinco minutos cada hora, lo que final del día nos habrá ahorrado más de una hora de apoltronamiento.

Para contrarrestar estos efectos nocivos, varias empresas de EE.UU. han decidido trasladar el gimnasio a la oficina reemplazando los despachos por mesas que llevan incorporada una cinta para andar o correr. Este tipo de mobiliario se puede adquirir por unos 3.000 euros, una inversión que los trabajadores agradecen, y que mejora significativamente su calidad de vida y su rendimiento laboral. Una alternativa más asequible, pero que también se está extendiendo, son las mesas de altura regulable y que permiten trabajar tanto de pie, como sentado.

En un reciente artículo, el «New York Times» mencionó un estudio realizado por la Clínica Mayo en colaboración con 18 empleados de Salo, una empresa de Minneapolis que ya ha incorporado cintas mecánicas y auriculares inalámbricos para que sus trabajadores puedan caminar mientras hablan por teléfono. Durante medio año ese grupo de personas fue monitorizado y cuando finalizó el estudio, el grupo había perdido 70 kilos en total, además de registrar una mejora apreciable en sus niveles de colesterol y triglicéridos.

Pero convencer a los jefes de los beneficios de este tipo de mobiliario no es sencillo. Por eso han proliferado en internet las tablas de ejercicios que se pueden hacer sentado o con la ayuda de los recovecos de la oficina. Otra alternativa que se está extendiendo es cambiar la silla por una pelota de «fitness». Aunque sus beneficios aún no están demostrados y varios expertos dudan de sus efectos saludables, los que las usan defienden que los mantiene activos y les obliga a prestar más atención a su postura.

Pero estar todo el día sentado no es lo único perjudicial que hacemos durante el trabajo. La pantalla del ordenador, una silla poco ergonómica o un teclado y un ratón que no se ajusten bien al cuerpo pueden tener efectos perjudiciales para la salud. Adria Mooney, la autora del blog «The Ergonomenon», se dio cuenta de que después de pasar largas horas trabajando en el ordenador sus muñecas y sus brazos se resentían y que su cuerpo en general estaba sufriendo. Como resultado Mooney lanzó su bitácora digital, un espacio para comentar productos pensados para que la interacción del hombre con la máquina sea lo más saludable posible.