Obama quiere comenzar la retirada de Afganistán en julio
Un solodado norteamericano instruye a un recluta afgano - AFP

Obama quiere comenzar la retirada de Afganistán en julio

El presidente planea la vuelta de 40.000 soldados. Karzai y el Pentágono se oponen

CORRESPONSAL EN NUEVA YORK Actualizado:

El aún secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, reconoció ayer contactos «muy preliminares» con los talibanes, por parte del Departamento de Estado y sin informar a la coalición internacional. Gates confirmaba así en parte la denuncia lanzada el día antes por el presidente afgano, Hamid Karzai, quien no ha vacilado en acusar a los norteamericanos de «usar Afganistán para buscar su propio beneficio», no el de la región.

¿Qué tienen en común un secretario de Defensa de Estados Unidos a punto de jubilarse y el presidente de Afganistán? Pues que los dos se oponen a que el mes que viene el presidente Obama anuncie una reducción masiva del contingente afgano, que es de 100.000 soldados y podría perder hasta 40.000 de cumplirse los deseos del jefe de la Casa Blanca. Sus generales, su supuesto aliado en Kabul y hasta su exrival presidencial, el senador John McCain, presionan para que se contente con una retirada de entre 3.000 y 10.000 efectivos.

Es la guerra sobre la guerra. Para Obama es una prioridad salir cuanto antes de un conflicto cada vez más caro y más incierto y con menos apoyo de la opinión pública y del Congreso. Para Gates y para el hasta ahora comandante en jefe en Afganistán, David Petraeus, una salida «precipitada» da al traste con su estrategia contrainsurgente y con las recientes ganancias de seguridad.

El nombramiento de Petraeus para dirigir la CIA, coincidiendo con la muerte de Osama Bin Laden, se interpretó en la comunidad de inteligencia norteamericana como una jugada maestra de Obama para tener las manos más libres para salir de Afganistán. Precisamente la CIA se está convirtiendo en el máximo apoyo del presidente en este empeño. Le está redactando informes afirmando que Al Qaida está tan debilitada en la región que se puede soltar lastre.

Pero no falta quien argumente que la caza de Bin Laden ha provocado tal deterioro de las relaciones de Estados Unidos con Paquistán que Afganistán vuelve a ser vital. Evidentemente el gobierno Karzai siente que su hegemonía peligra sin una fuerte presencia americana, y de ahí su propósito de cortarle la retirada a Obama. El embajador estadounidense en Afganistán, Eikenberry, replicó ayer a Karzai que todo el esfuerzo en su país se ve enturbiado «cuando americanos que sirven aquí con un gran coste son considerados ocupantes». El futuro del contingente en Afganistán se tiene que decidir en julio, pero Obama podría sorprender a todos tomando una decisión a principios de la semana que viene.