Omar Suleiman - EFE

El nuevo hombre fuerte egipcio fue el interlocutor de EE.UU.

Omar Suleiman ha sido el estratega más solicitado por Washington

CORRESPONSAL EN WASHINGTON Actualizado:

Para recordar la última vez que Egipto tuvo un vicepresidente hay que remontarse al año 1981. Su nombre: Hosni Mubarak. Y su destino: ocupar el vacío de poder generado por el asesinato del presidente Anuar al Sadat. Atentado perpetrado en El Cairo, durante un victorioso desfile militar, en el que Mubarak salvó la vida para encabezar un régimen autocrático durante tres décadas sin haber aclarado nunca su sucesión. Sin embargo, la última semana de rebelión popular en las principales ciudades egipcias ha terminado con esa incógnita al forzar la designación como «número dos» del general Omar Suleiman.

Durante los últimos 18 años, ese militar ha dirigido los servicios de inteligencia de Egipto. Puesto desde el que ha liderado la lucha de su país contra la insurgencia islamista. Suleiman habría llegado a salvar a Mubarak de al menos un atentado y ha terminado por convertirse en un interlocutor clave de Estados Unidos. Según confirman los cables diplomáticos secretos divulgados por Wikileaks, Suleiman era la figura del régimen egipcio clave para obtener respuestas y resultados.

Implacable y elegante

De acuerdo a la filtrada correspondencia diplomática de Estados Unidos, toda delegación norteamericana de carácter diplomático, militar o parlamentario que ha pasado durante los últimos años por El Cairo se ha reunido con Omar Suleiman. Encuentros obligados por la cartera de estratégicas responsabilidades acumuladas por el septuagenario general de Infantería: las diferentes conversaciones de paz entre el mundo árabe e Israel; el manejo de la explosiva situación en Gaza; la cuestión de Hamás y su rearme a través del Sinaí; las relaciones con problemáticos vecinos como Siria e Irán; y toda la cooperación en materia de lucha contra el terrorismo.

Cuando el almirante Mike Mullen, jefe militar del Pentágono, visitó Egipto en abril de 2009, tuvo uno de esas reuniones con el implacable y elegante Suleiman. De acuerdo a los documentos de Wikileaks, el general egipcio reiteró a su interlocutor norteamericano que «su principal objetivo regional era combatir el radicalismo, especialmente en Gaza, Irán y Sudán».

Otro cable de 2009 explica que Suleiman y el Ministerio del Interior de Egipto son los encargados de «mantener a raya a las bestias domésticas y Mubarak no es de los que pierden el sueño por sus tácticas». En otros informes diplomáticos se destaca la ayuda prestada por el jefe de los servicios de inteligencia de Egipto en cuestiones como la repatriación de presos de Guantánamo y cómo plantar cara al desafío nuclear de Irán. Según los consejos de Suleiman, el uso de la fuerza no haría más que beneficiar al régimen integrista de Teherán.

En un mensaje remitido en 2007 por la Embajada americana en Egipto se especula con la sucesión de Mubarak y se cita a Suleiman entre los principales aspirantes. El general es descrito como el «consigliere» de Mubarak, con una fidelidad incuestionable. Aunque su avanzada edad le convierte en una figura transitoria. El tráfico de informes desde El Cairo hasta Washington también atribuye un profundo resentimiento a Omar Suleiman ante la posibilidad de que Mubarak hiciera entrega de las riendas del poder a su hijo Gamal.