La muerte de Bin Laden no acelera la retirada de EE.UU. de Afganistán
Marines evacúan a un compañero herido en Sangin, en la provincia de Helmand (sur de Afganistán) - AFP

La muerte de Bin Laden no acelera la retirada de EE.UU. de Afganistán

La Casa Blanca hará volver a 5.000 soldados este verano y otros 5.000 antes de fin de año del total de 100.000

EMILI J. BLASCO
CORRESPONSAL EN WASHINGTON Actualizado:

La desaparición de Osama bin Laden abre «una nueva fase» en la guerra de Afganistán, como ha dicho la Casa Blanca, pero no llevará a acelerar el comienzo de la retirada de las tropas estadounidenses, que comenzará este verano. Las primeras cifras, en una propuesta aún preliminar, hablan del regreso de 5.000 miembros de las Fuerzas Armadas estadounidenses en julio y de otros 5.000 a finales de año, lo que supone una modesta reducción respecto a los 100.000 que están desplegados.

Fuentes de Defensa consultadas por «The Wall Street Journal», que ayer publicaba estas cifras, consideran que el impacto del descabezamiento de Al Qaida tardará al menos seis meses en notarse sobre el terreno, lo que en su caso llevaría a una reducción de tropas más notoria durante 2012. Se estima que la muerte de Bin Laden podría mejorar la disposición de grupos talibanes a un acuerdo, pero de momento sus ataques han continuado durante esta semana, con una ofensiva de dos días sobre Kandahar, como anticipo de su campaña de primavera.

Por ahora no hay nada oficial. «El presidente no ha tomado ninguna decisión sobre el alcance de la retirada que comenzará en julio», indicó Shawn Turner, portavoz del Consejo Nacional de Seguridad. Desde que tiempo atrás Obama anunció una retirada «significativa», el Pentágono y altos cargos de la Casa Blanca mantienen un pulso sobre volumen y fases del repliegue. Los militares insisten en proceder sin dejar al descubierto las necesidades operativas que sigan existiendo, mientras que los civiles apremian a no demorar innecesariamente el traspaso de la seguridad a los afganos en las distintas provincias, algo que debe concluirse en 2014.

La victoria personal lograda por Obama con su decisión de ejecutar la misión que mató a Bin Laden le concede margen para mantener más tropas sobre el terreno, sin ceder a las prisas de sus asesores políticos ante la demanda ciudadana por una pronta vuelta a casa de los soldados. Además, la muerte del líder de Al Qaida es vista por los ciudadanos norteamericanos como un indicio del principio del fin de la guerra de Afganistán, por lo que se ha rebajado la ansiedad por una retirada acelerada. El hecho de que las elecciones presidenciales no sean hasta la segunda mitad de 2012 también permite tomarse con cierta calma el comienzo de la reducción de tropas.

La necesidad de que el Pentágono proceda sin verse empujado ha sido reclamada por su anterior responsable, Donald Rumsfeld, que ha denunciado que la Casa Blanca ha actuado demasiado políticamente tras el éxito de la operación contra Bin Laden. Tras un primer momento de forzado aplauso a Obama, tanto Rumsfeld como el ex vicepresidente Dick Cheney han acusado a la Casa Blanca de dar demasiada información, poniendo en peligro futuras operaciones y entrando en contradicciones.

Interrogarán a las viudas

Parte de ese exceso, de acuerdo con los anteriores colaboradores de George W. Bush, es el anuncio de que personal estadounidense procederá a interrogar a las tres mujeres de Bin Laden que vivían con él en Abbottabad. Las tres viudas, una de origen yemení y las otras procedentes de Arabia Saudí, esperan ser deportadas a sus países, aunque éstos aún no han declarado si las aceptan o no. El hecho de que el Gobierno de Islamabad permita a oficiales estadounidenses entrevistarse con ellas indica su convencimiento, tras haberlas interrogado previamente, de que no aportan ninguna información sobre si Bin Laden contó con ayuda desde altas esferas paquistaníes.

Además, personal de la CIA ha comunicado al Senado que dos de sus comités de secretos oficiales podrán acceder a visionar las fotos del cadáver de Bin Laden, eso sí, en las instalaciones de la agencia de inteligencia. Barack Obama descartó la pasada semana hacer públicas estas imágenes, al considerar que podrían ser utilizadas por Al Qaida como propaganda e incitar al odio y la violencia.