Los islamistas se van de la capital somalí
Fuerzas militares somalíes en Mogadiscio - AFP

Los islamistas se van de la capital somalí

Las milicias Al Shabab controlaban hasta ayer el 40 por ciento de Mogadiscio

ENVIADO ESPECIAL A DADAAB Actualizado:

No fue la vía militar, sino la sequía la que rompió el nido de la serpiente somalí. Según confirmaba este sábado el portavoz del Gobierno de Transición, Abdirahman Omar Osman, en las últimas veinticuatro horas, las milicias de Al Shabab —consideradas la rama de Al Qaida en el Cuerno de África— han iniciado su retirada de la capital somalí, Mogadiscio, hacia las provincias del sur.

La decisión no es un hecho anecdótico. Desde que el grupo rebelde se alzara en armas hace tres años, el control de los diferentes barrios de este núcleo urbano —en especial, el mercado de Bakara— se había mostrado determinante en el desarrollo del conflicto. Por ello, la actual «bandera blanca» —hasta ayer, Al Shabab operaba en cerca del 40% de la capital— supone una seria ruptura en la actual crisis. Aunque los motivos de esta huida no estén del todo claros.

Mientras que el teniente coronel Paddy Ankunda, portavoz de la misión de la Unión Africana en el país, señala a ABC que la huida de los islamistas «reafirma el progresivo debilitamiento que la hambruna ha provocado en las fuerzas de los rebeldes», dirigentes de la milicia aseguran que «continuarán batallando en pos de un Estado islámico en Somalia», ya que esta huida tan solo «es una decisión táctica para rearmarse». Derrota o no, lo cierto es que en los últimos meses las fuerzas islamistas parecían haber cruzado su «Rubicón» particular tras la muerte, el pasado mes de junio, de Fazul Abdullah, presunto líder de Al Qaida en Somalia, y sobre todo, ante su negación sistemática de la existencia de una crisis humanitaria en el sur del país.

Debate interno

La bicefalia era evidente. Tras ser declarada la situación de hambruna en cinco provincias de Somalia, en la actualidad la facción islamista había iniciado un debate interno ante la idoneidad o no de continuar el bloqueo de la ayuda humanitaria en la región. No en vano, varios de sus generales ya se encontraban en negociaciones con las organizaciones humanitarias para permitir la llegada de suministros de urgencia a los cerca de 3,7 millones de personas afectados por esta crisis.

Sin embargo, pese a la lucha de poder que sufre Al Shabab y su huida de la capital somalí, las milicias islamistas todavía controlan el 70% de las provincias afectadas por la hambruna y disponen de una base operativa militar superior al millar de miembros. De igual modo, la ausencia de comida y la desesperanza política en la región habría precipitado el incremento del número de reclutas en sus fuerzas, especialmente, en las regiones de Lower Shabelle y Bakool.