Isabel II se gana el respeto de Irlanda

La Reina de Inglaterra visita el escenario del primer «domingo sangriento»

LONDRES. SERVICIO ESPECIAL Actualizado:

En un país sobrecargado de fechas y símbolos históricos, la visita de la Reina Isabel II a un centro deportivo en Dublín, escenario del primer «domingo sangriento» irlandés, fue un paso más en la reconciliación y superación de un pasado común turbulento. Hace 91 años, las fuerzas británicas mataron a 13 espectadores y un jugador de fútbol gaélico en el estadio de Croke Park en represalia por los 14 agentes británicos que habían perdido la vida por la mañana en un ataque del IRA. Ayer la Reina, acompañada por su marido, el príncipe Felipe y la presidenta irlandesa, Mary Mc Aleese, asistió a una ceremonia en el mismo estadio y por la noche, en el banquete de estado en el castillo de Dublín, resaltó la necesidad de asumir el pasado y mirar hacia el futuro.

Isabel II depositó una corona de flores en homenaje a los 49.400 irlandeses muertos en la Primera Guerra Mundial que sirvieron en las filas del Ejército británico. Durante décadas, la actitud de la República hacia esos irlandeses estuvo marcada por la ambigüedad: se homenajeaba a los rebeldes del levantamiento de 1916 contra el imperio británico y se olvidaba a los que habían combatido en la guerra. La presencia de la presidenta Mary McAleese en la ceremonia y la ejecución del himno nacional de ambos países selló el mensaje inequívoco de la superación de viejos odios y sectarismos.

Los irlandeses parecen haber captado este mensaje y siguen la visita con una mezcla de curiosidad y oportunismo, pensando en los beneficios comerciales que puede ofrecer a un país duramente golpeado por la crisis. El sobrino del futbolista asesinado aquel fatídico 21 de noviembre, quien se llama al igual que su tío, Michael Hogan, resumió este sentir. «El domingo sangriento sucedió hace más de 90 años. Es hora de pasar página», declaró a la BBC.