La Europa patética

Actualizado:

Por iniciativa alemana y tras una reunión de su ministro de Exteriores, Guido Westerwelle, con su homólogo italiano, Franco Frattini, se han anunciado las primeras medidas de la UE contra el régimen de Gadafi. ¡Ya era hora! dirán los optimistas. Tranquilos. Se tomarán la próxima semana. Nadie crea que son medidas para poner freno a las atrocidades. Se trata de un veto a entrada en territorio de la UE de la familia Gadafi —como si ahora fuera a pedir asilo en París—, la congelación de sus bienes y la prohibición de ventas de armas. Patético papel el nuestro. La Representante para Política Exterior y de Seguridad, Catherine Ashton, es ya la versión europea de nuestra Ministrini de Asuntos Exteriores. Cuando un gobierno laborista de Tony Blair le concedió un título de baronesa, no debió ser por diligencia ni eficacia. Si los españoles han estado a punto de fundar colonias en Libia mientras esperaban a que les socorriera en la evacuación nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores, los libios llevan diez días muriendo sin sacar a la representante europea de la flema británica.

El daño para la imagen de la UE en el mundo árabe será ingente. Si su impasibilidad siempre molesta, cuando se trata de responder a una matanza que se prolonga sin fin, es indignante y deshonroso. La falta de rapidez y contundencia europea en condenar de manera inequívoca desde un principio las atrocidades de Gadafi y lanzar un mensaje de apoyo al levantamiento tiene mucho de impotencia y bastante de indignidad. Los libios saben no tienen marcha atrás. Que afrontarían un infierno si Gadafi lograra revertir la situación. Lo que no sería impensable, si por la actitud exterior fuera. Otros muchos sátrapas pueden estar pensando que con un buen Tiananmen a tiempo pueden evitar lo peor. Lo mismo Lady Ashton ni se entera.