Benedicto XVI tras su encuentro con el cuerpo diplomático el pasado lunes - POOL

Egipto llama a consultas a su embajadora en el Vaticano

El Cairo califica de «injerencia inaceptable» el último discurso del Papa

CORRESPONSAL EN EL VATICANO Actualizado:

De modo altanero y brusco, el gobierno egipcio calificó ayer de «injerencia inaceptable» las denuncias de violencia contra los cristianos formuladas por el Papa en su discurso del lunes al cuerpo diplomático y en su homilía del uno de enero, horas después de la bomba que costó la vida a 21 cristianos en una iglesia de Alejandría. Egipto llamó bruscamente a consultas a su embajadora ante la Santa Sede, la señora Aly Hamada Mekhemar.

El portavoz del ministerio de Asuntos Exteriores, Hossam Zaki, anunció que «Egipto ha pedido a su embajadora en el Vaticano que venga a El Cairo para consultas a raíz de las declaraciones del Vaticano que Egipto considera injerencia inaceptable en sus asuntos internos». El tono recuerda al que emplean China y Venezuela cada vez que les disgusta algún comentario del Vaticano.

En realidad, las palabras del Papa no suponían crítica alguna al gobierno egipcio. Benedicto XVI, que se refirió primero a Irak, lamentó también que «en Alejandría el terrorismo ha golpeado brutalmente a los fieles reunidos en oración en una iglesia». Refiriéndose a todo Oriente Próximo, el Papa afirmó que «esta sucesión de ataques es un signo más de la urgente necesidad de que los gobiernos de la región adopten, a pesar de las dificultades y amenazas, medidas eficaces para la protección de las minorías religiosas».

A Egipto tampoco le gustó el elogio de Benedicto XVI a «la clarividencia política que algunos países de Europa han demostrado en estos últimos días, pidiendo una respuesta concertada de la Unión Europea para que los cristianos sean protegidos en Oriente Próximo».

Era un aplauso a Italia, Francia, Polonia y Hungría pero, sobre todo, al presidente galo, Nicolás Sarkozy.

Así las cosas, el Ministerio del Interior egipcio confirmó que un policía fuera de servicio mató ayer a un cristiano de 71 años tras abordar un tren que viajaba por el sur del país. En el atentado resultaron heridos también cinco cristianos, entre ellos la mujer del asesinado. El ataque puede provocar otra ola de protestas entre los cristianos egipcios.