Diplomáticos en fuga en la Unión Europea
Catherine Ashton, ayer junto al ministro de Exteriores de Polonia - REUTERS

Diplomáticos en fuga en la Unión Europea

Al menos sesenta funcionarios abandonan el Servicio de Exteriores de la UE

CORRESPONSAL EN BRUSELAS Actualizado:

El Servicio Europeo de Acción Exterior (EEAS), el gran florón del Tratado de Lisboa, la puerta a la que cientos de diplomáticos de los países miembros llamaban en busca de una nueva y más brillante carrera, podría no ser todavía ese paraíso de glamour y prestigio. Al contrario, algunos de sus actuales miembros lo califican como «un desastre, una pesadilla, un caos» y otros han decidido sencillamente emprender el camino de vuelta a otras instituciones europeas o a la actividad privada. Para Michael Mann, portavoz de la Alta Representante de la UE, Catherine Ashton, no es cierto que haya un éxodo de funcionarios, «y de hecho sigue habiendo otros que vienen con nosotros y que quieren dirigir su carrera hacia el Servicio Exterior de la UE».

Pero según un informe publicado ayer por EUObserver, cuando aún no ha cumplido dos años desde que empezó a funcionar, al menos 60 personas han pedido su traslado a otras instituciones o han dejado el servicio, alegando «condiciones de trabajo inaceptables». Mann reconoce que en un principio «es cierto que hubo problemas de instalación, con las oficinas y los ordenadores, pero eso ya está resuelto». En cuanto a las personas de mayor responsabilidad que han dejado el servicio provocando problemas para su funcionamiento «se trata de traslados a cargos más importantes». Para los responsables del EEAS, que unos 60 funcionarios hayan decidido abandonar un servicio que solo en Bruselas cuenta con unos 1.600 efectivos «no es relevante». Pero para un portavoz sindical «si el EEAS fuera una empresa privada, esta situación la llevaría a la quiebra». Los funcionarios que han renunciado a su puesto alegan «disfunciones y desorden en la organización».