La FAO califica de «inadmisible» la situación que vive el Cuerno de África
Una madre atiende a sus hijos enfermos de cólera en Mogadiscio - REUTERS

La FAO califica de «inadmisible» la situación que vive el Cuerno de África

Naciones Unidas teme que la hambruna se extienda desde Somalia a otros países africanos

NAIROBI / ROMA Actualizado:

El organismo de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) juzgó ayer de «inadmisible» la hambruna que vive el Cuerno de África y pidió a la comunidad internacional que no sólo financie la ayuda urgente, sino que también invierta en la agricultura de la zona para evitar otras crisis alimentarias a largo plazo. La FAO alertó además de la posibilidad de que la hambruna siga extendiéndose por el país más afectado del Cuerno de África Somalia. A las cinco regiones damnificadas del país africano, se le podrían unir nuevas zonas a final de mes. Además, Somalia no es el único país que pidió ayuda en la cumbre celebrada ayer en Roma a la que asistieron, entre otros, los ministros de Agricutura del resto de estados africanos afectados por la sequía. El ministro de Kenia, país que acoge a un gran número de refugiados, recordó que en su país «el 60 por ciento de las tierras son áridas o semi-áridas».

Crisis olvidadas

Cerca de un mes después de que Naciones Unidas decretara la situación de hambruna en Somalia, los posos informativos del resto de sequías del Cuerno de África palidecen ante las imágenes generadas a orillas del Índico. No así sus cifras. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, tras la sequía del último año, la tasa de mortalidad en la región de Turkana, al norte de Kenia, se ha disparado hasta el 22 por ciento entre los menores de cinco años, mientras que el precio del saco de maíz ha pasado, en apenas seis meses, de 14,4 dólares a 50.

Para conocer las particularidades propias de la actual hambruna en el Cuerno de África hay que tener en cuenta dos países alejados centenares de kilómetros del foco noticioso: Malawi y Burundi. En los últimos tres años, ambos estados se enfrentan a dos de las peores —y más olvidadas— crisis alimentarias, curiosamente, sin que se haya registrado ningún tipo de sequía y cuando sus mercados se encuentran poblados de alimentos. ¿Su miseria? La especulación alimentaria. En la actualidad, más del 80 por ciento de los ingresos de divisas extranjeras provienen de solo dos activos: el café y el tabaco. La salud económica es rehén de los caprichos del mercado internacional.

El caso no es nuevo. En 2008, durante una declaración en el Senado de Estados Unidos, Mike Masters, fundador de Masters Capital Management, ya advirtió que cerca del 80 por ciento de los dividendos generados por negocio de la compra y venta de alimentos correspondía al negocio de la especulación. Dos años después, el fondo de inversiones británico Armajaro adquiría cerca de 240.000 toneladas de cacao —más del 7 por ciento, de las reservas mundiales— lo que posibilitó que el precio del café subiera en cerca del 20 por ciento en sólo tres días. Y es que el continente africano, la lluvia no se compra con dinero.